Recuperando la “memoria histórica” y la “democrática”,
nos hemos encontrado con los títulos de los líderes de la internacional de la
mentira, del odio y del terror que, como ya saben, el culto a la personalidad y
el fanatismo fueron, y son, dos características de dichos líderes,
auténticos gobernantes despóticos que se las ingeniaban para resaltar y embobar
a las masas destacando sus grandes “cualidades”.
Uno de los sátrapas con más títulos fue el
criminal Stalin: “Brillante genio de la humanidad”, “Portaestandarte de la
Paz”, “Maestro Inigualable”, “Mejor Amigo de las Vacas y Reses” ( Mikoyan
dixit), “El padre de todos los pueblos, “Gran Arquitecto del Comunismo y la
Felicidad Humana”, “Abanderado, orgullo y Esperanza de todos los Progresistas
del Mundo”, “Gran Corifeo de la Ciencia que ha sabido Resolver las Cuestiones
más Complejas de Nuestro Tiempo”, “Inmenso Humanista”, “El hombre que más amamos”,
“Gigante Revolucionario”, “Titán de nuestros Tiempos”, “Gran Jardinero de la
Felicidad Humana”, etc, etc.
Como ya saben también, por todos los sitios de
la destartalada URSS aparecía el nombre de Stalin, ya fuesen ciudades,
fábricas, escuelas, granjas, calles, etc, etc. Incluso el narrador y
dramaturgo Leonid Leonov, llegó a escribir que toda la humanidad le
rendiría homenaje, y que se aceptaría que Stalin, y no Jesucristo, sería el
punto de inicio del tiempo y de la historia. Sin comentarios.
Después quizá le siga Mao Tse Tung, otro
criminal, con aquello de “El gran timonel”, “Gran maestro”, “El gran sol rojo”,
etc, etc.
También los sátrapas comunistas de Corea del
Norte, la dinastía Kim, no lo han hecho mal. Así, el fallecido Kim Jong Il era
“Estrella orientadora del siglo XXI”, “Persona superior”, “Altísima encarnación
del amor revolucionario”, “Rayo guía del sol”, “Glorioso general que ha
descendido del cielo”, y otras lindezas más.
Otro tirano de aspecto salvaje, fue Idi Amin,
que se nombró a sí mismo como presidente de Uganda. Sus “títulos” eran “Rey de
Escocia sin corona”, “Conquistador del imperio británico en África”, “Señor de
todas las bestias de la Tierra y de los peces del mar”, etc.
Pero el campeón de los títulos fue el cruel,
sanguinario y corrupto dictador Francisco Macías Nguema, auténtico amo, dueño y
señor de Guinea Ecuatorial desde su independencia en 1968, hasta su ejecución
en 1979 por un pelotón de fusilamiento. Fue derrocado por un golpe militar
encabezado por su sobrino Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, que a la sazón
era ministro de defensa.
La lista de “títulos” de este sujeto es enorme,
ya que tiene unos cincuenta. Ahí van algunos:
“Gran Estratega contra el colonialismo
general”, “Gran Estratega que expulsó a las fuerzas de opresión colonial
Española, después de 200 años de explotación colonial al Pueblo trabajador de
Guinea Ecuatorial”, “Gran Hombre que devolvió la tierra, el bosque con sus
animales, el espacio aéreo con sus aves, el mar territorial de la jurisdicción
guineana con sus peces y todas las inmensas riquezas que posee el mar a sus
propios dueños después de 200 años de usurpación, explotación despiadada, rapiña
chantaje de los colonialistas e imperialistas Españoles”, “Constructor de los
dos Bancos Nacionales”, “Constructor del gran Campamento para Fuerzas Armadas
Populares de gran confort en todo el Territorio Nacional”, “Fundador de la
Marina mercante con la adquisición del gran buque de carga y pasaje bautizado
con el nombre del Presidente Vitalicio Macias Nguema Biyogo” (una marina
mercante guineana tenía solo un buque), “Gran Maestro en Educación, Ciencia,
Cultura y Artes Tradicionales”, “Ministro de Defensa y de Asuntos
Exteriores”, “General Mayor de los Ejércitos Nacionales de Guinea Ecuatorial”,
“Fundador del Estado Guineano”, “Primer Trabajador del Pueblo trabajador de
Guinea Ecuatorial”, “Padre de todos los niños revolucionarios”, “Presidente
vitalicio de la República”, y un larguísimo etc que es de risa.
Otro “titulado” fue el cruel y cínico Fidel
Castro Ruz. Ahí van algunos:
“Campeón cubano de
pesca de alta mar”, “Legendario jugador de baloncesto”, “Primer artillero a
bordo de tanque del universo; de un solo cañonazo hundió el barco «Houston»”, “Vencedor
del trofeo Hemingway”, y algunos más.
Estos “títulos” de
Fidel figuran en el libro “1984. Carta a Fidel Castro”, autor
Fernando Arrabal, Editorial Playor 1983, 116 páginas, libro comentado en este
blog con fechas 2 y 4 de enero de 2.018.


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