Vamos a ver un poco sobre la verdadera Historia, no
historieta, del catalanismo-separatismo, así como algunas opiniones y frases de
ciertas personalidades sobre el tema.
Volvemos al libro “El mundo visto a los
ochenta años. Impresiones de un arterioesclerótico”, autor Santiago Ramón y
Cajal, Editorial Maxtor, 2008, 254 páginas, incluido Índice, obra publicada
cinco años después del fallecimiento del autor por “Librería Beltrán”,
Príncipe, 16, Madrid, 1939. De este libro hemos comentado algo sobre el tema
que nos ocupa. Ahora volvemos a ver un párrafo, que figura en las páginas 131 y
132, intitulado “Inquietudes actuales ante las amenazas, veladas o
explícitas, del separatismo”, correspondiente la Primera Parte, Capítulo X
I I. Se lee:
“En mi calidad de anciano, que sobrevive, no
puedo menos de cotejar los luminosos tiempos de mi juventud, ennoblecidos con
la visión de una patria común henchida de esperanzas, con los sombríos tiempos
actuales, preñados de rencores e inquietudes. Convengamos, desde luego – y eso
nos lo echan en cara diariamente los extranjeros – en que moramos en una nación
decaída, desfalleciente, agobiada de deudas, empequeñecida territorial y
moralmente, en espera angustiosa de mutilaciones irreparables.
Yo bien sé que catalanes y vascos
consideran ilusorio tamaño peligro y hacen fervientes manifestaciones de su
adhesión y amor a España. Y como no se me oculta que lo mejor del pueblo vasco,
catalán y de otras regiones, comparten tan nobles sentimientos ¿Pero los
comparten las masas fanáticas de las mismas y los avispados caciques que las
sugestionan? Yo desearía creer en dicho ingenuo optimismo, compartido por
algunos catalanes prestigiosos, y sobre todo por D. Marcelino Domingo; empero
por cada día aparecen síntomas menos tranquilizadores. Descuellan entre ellos
la catalanización de la Universidad; los ultrajes reiterados a la sagrada
bandera española; las manifestaciones francamente antifascistas, pero n
realidad francamente separatistas con los consabidos mueras a España, por nadie
reprimidos; el cántico retador, aún en manifestaciones ajenas a la política,
de Els Segadors; el hecho incuestionable de que son o fueron
separatistas los gobernantes de la Generalidad (como lo son en el fondo los
peticionarios del Estatuto vasco)”.
No hacemos ningún
comentario sobre este extraordinario texto, porque se comenta por sí solo.
Continuará.


No hay comentarios:
Publicar un comentario