Como decíamos en la primera entrega, vamos a comentar algunos libros sobre el tema del separatismo.Y hoy lo hacemos con la obra de Jesús Laínz, Ediciones Encuentro, 2004, prologado por Stanley G. Payne, 834 páginas.
El autor (Santander 1.965), abogado, empresario
y colaborador en varios medios de comunicación, nos muestra en este libro, con
erudición y mucho sentido común, todo el trasfondo histórico sobre los
nacionalismos, sus pseudomitologías y sus imposturas al hacer circular una
serie de inventos que mucha gente ingenua se cree a pies juntillas.
La lectura del libro, a pesar de sus muchas
páginas, resulta amena y nada tediosa, además de incluir cosas muy curiosas,
como las que se leen en la página 770:
“En los últimos meses de la vida de Arana se
comenzó a fraguar una ‘Liga de Juventud Nacionalista’ que sirviera de foco de
renovación de las filas nacionalistas y como reacción ante la muy reciente
fundación de la ‘Juventud Socialista de Bilbao’. Según el periódico de Arana,
‘Patria’, esa sociedad habría de ser la ‘vanguardia de los vascos perfectos’.
En el reglamento de régimen interior de la Liga se prohibía ‘la blasfemia, el
baile inmoral, los cantares impíos, los cantares obscenos, y en general todo
escándalo de origen religioso y moral’, así como ‘los juegos de azar y los
bailes y cantos genuinamente españoles’”
En la página 832, se lee:
“En los nacionalismos vasco y catalán
prevalece el odio a la nación española sobre el amor a sus supuestas naciones.
Es más: podría decirse que éste es una tapadera de aquél. No se trata tanto de
defender una identidad colectiva vasca o catalana, cuanto de destruir la
identidad nacional española. Si para esto hace falte mentir, convirtiendo los
matices regionales en hechos nacionales, se miente. Y si en esta mentira se
pone en riesgo la identidad real de vascos y catalanes, no importa”.
En la última página se puede leer:
“Por amor a Cataluña, por amor al País Vasco,
tal vez sea el momento de infundir a toda España el mismo amor por la identidad
común, que bien podría eclipsarse en el curso de esta generación. Si por el
contrario, más por odio a España que por amor a lo vasco o a lo catalán,
alguien persiste en cerriles separatismos medievales, sabremos algo con
certeza: no sólo son enemigos de la nación española, sino también de Cataluña y
del País Vasco”.
Y terminamos con
un discurso de Práxedes Mateo Sagasta y Escolar, político español perteneciente
al Partido Liberal, y varias veces Presidente del Consejo de Ministros durante
la I República, pronunciado en las Cortes el 19 de julio de 1901:
“¿Quién duda que Cataluña se ha hecho rica
por España y con España? ¿Quién duda que para hacerse rica, ha habido necesidad
de concederla en las leyes ciertos privilegios, que le han dado ventajas sobre
sus hermanas, las demás provincias de España? ¿Quién duda que quizá el malestar
de nuestras perdidas Antillas haya sido debido a la preferencia que daba España
a Cataluña? ¿Es esto hostilidad a Cataluña? ¡Ah, no! Ésta es la realidad de los
hechos y ésta es la demostración de que Cataluña no haría bien si no estuviera
ligada a España como está ligado el hijo querido a la madre amantísima y
cariñosa”.


No hay comentarios:
Publicar un comentario