Como ya saben, a los emperadores de Roma se les
trataba de “Divinidad”. Hoy tal parece que dicho calificativo también se usa en
el caso de Pedro Sánchez. Veamos.
Las celebraciones de ceremonias, adoraciones y
alabanzas que se hacen para ensalzar a este sujeto, se ven casi todos los días
en los “mass-media” del régimen. El objetivo ya se sabe cuál es: rendirle honor
y manifestar la fe que se tiene en él. Por medio de tales ceremonias y demás,
se pretende expresar la “grandeza” de este sujeto, haciendo creer que surgen
devotamente del “pueblo soberano”.
Como no podía ser de otra manera, el tío sonríe cuando
ve que su “pueblo” se postra y calla ante su presencia. Para algo vamos “viento
en popa a toda vela”, y tenemos “regeneración democrática”, oiga, frases
estas que representan el agradecimiento y reconocimiento de su grandeza, de su
dignidad, de su fama, de su esplendor, etc, etc.
En fin, ahí sigue Su Divinidad. Sólo le falta tocar el
arpa mientras España se derrumba, igual que la tocaba Nerón mientras Roma
ardía.


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