Suponemos que se acordarán de la pancarta que se vio
en un encuentro de eso que llaman fútbol, o “furbo”, en el campo del Barcelona:
'Catalonia is not Spain'. La verdad es
que no entendemos cómo el Barcelona y otros equipos de “Catalonia”, juegan con
el resto de equipos españoles. Incoherencia brutal. Lo que sucede es que la
ideología está por encima de todo, permitiendo lo incomprensible.
Dicha ideología, basada en muchos aspectos, tiene uno
que pesa más de lo debido: la lengua, el dialecto, el idioma, la “llingua”,
etc, que se convierte en una herramienta política de muchos dídimos. Hay están
los intérpretes en el Congreso de Diputados para traducir el valenciano, el
catalán, el euskera, el gallego, lo que origina un gran gasto.
Como ya saben, el catalán es en estos momentos del
“sanchismo” obligatorio en la escolarización, persiguiendo la utilización del
idioma castellano. Los enfrentamientos, las discusiones, los campos de batalla,
etc, están servidos por mor del idioma.
Seguro que cuando
Su Sanchidad visita Asturias, tendrá que llevar un buenísimo traductor
para comprender las palabras antroxu, afayaizu, asgaya, folixa, pindiu,
fartucu, babayu, aguiyolo, mancar, emburriar, caleya, xaréu, o para que le
traduzcan la frase "Fai un cutu que pinga'l mocu y escarabaya'l
pelleyu".
Y si le da por visitar el Santuario de la Virgen de
Covadonga, igual que visitó al Papa, quedará “asustau”
A lo mejor se llega algún día a decir “Asturies nun
ye España”, oiga.


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