Como ya saben Su Sanchidad habló en su día de
“regeneración democrática”, diciendo
también en otra ocasión que íbamos “viento en popa”. La desfachatez de este
sujeto no tiene nombre.
Para que estas dos cosas sean verdad, hay que tener
una serie de principios y valores que este sujeto y su “complexo” ni tienen. A
saber:
a).- Amparo, defensa y protección de la familia.
b).- Defensa de la vida.
c).- Anulación del adoctrinamiento en la enseñanza.
d).- Anulación de las leyes TRANS y LGTB.
e).- Anulación de la “Agenda 2030”.
Por otra parte, y también para que esto sea verdad,
hay que dejar de utilizar el tiempo pasado con el objeto de envenenar,
emponzoñar y pervertir el tiempo presente, pero claro, oiga, si esto se hace se
prescinde de un gran instrumento político.
¿Es posible la “regeneración democrática” y el “vamos
viento en popa”, cuando estamos en un país roto, resquebrajado, sin
conversación, sin diálogo, sin razonamiento, sin verdaderos debates, etc,
preñado de discusiones, de insultos, de habladurías, de murmuraciones, de
falsedades, de mentiras, de bulos, de chismes, de . . .?
¡Ah!, y no digamos ya nada de la que se avecina con la
regularización masiva de medio millón de inmigrantes.
Y terminamos con una expresión popular y una frase
latina, ambas muy ad hoc para Su
Sanchidad: lo que no ves con tus ojos, no lo inventes con la boca, y “Semper fidelis”,
siempre fieles.


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