domingo, 1 de febrero de 2026

El viento y la regeneración


 

Como ya saben Su Sanchidad habló en su día de “regeneración democrática”,  diciendo también en otra ocasión que íbamos “viento en popa”. La desfachatez de este sujeto no tiene nombre.

Para que estas dos cosas sean verdad, hay que tener una serie de principios y valores que este sujeto y su “complexo” ni tienen. A saber:

a).- Amparo, defensa y protección de la familia.

b).- Defensa de la vida.

c).- Anulación del adoctrinamiento en la enseñanza.

d).- Anulación de las leyes TRANS y LGTB.

e).- Anulación de la “Agenda 2030”.

Por otra parte, y también para que esto sea verdad, hay que dejar de utilizar el tiempo pasado con el objeto de envenenar, emponzoñar y pervertir el tiempo presente, pero claro, oiga, si esto se hace se prescinde de un gran instrumento político.

¿Es posible la “regeneración democrática” y el “vamos viento en popa”, cuando estamos en un país roto, resquebrajado, sin conversación, sin diálogo, sin razonamiento, sin verdaderos debates, etc, preñado de discusiones, de insultos, de habladurías, de murmuraciones, de falsedades, de mentiras, de bulos, de chismes, de . . .?

¡Ah!, y no digamos ya nada de la que se avecina con la regularización masiva de medio millón de inmigrantes.

Y terminamos con una expresión popular y una frase latina, ambas muy ad hoc para  Su Sanchidad: lo que no ves con tus ojos, no lo inventes con la boca, y “Semper fidelis”, siempre fieles.



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