Y saben que nos gusta “recuperar la memoria democrática”, pero la reciente. Vamos a ello.
En el verano de 2016, un matrimonio de Fuenlabrada
(Madrid) quiso poner a su hijo el nombre de Lobo. A tal efecto, la dirección de
Registro y Notariado han dado la razón a estos padres para poner tal nombre a
su hijo, a la vez que el comunista Pablo Iglesias dijo que “Lobo me parece
un nombre precioso y digno. Si te puedas llamar Paloma o León ¿Por qué no Lobo”.
Sin comentarios.
Sentado este precedente, y siguiendo las instrucciones
de lo políticamente correcto, y siguiendo también las instrucciones del
“feminismo semántico”, vamos a ver si hay padres que pongan a sus hijos los
nombres de Cerdo y Cerda; Golondrina y Golondrino; Pingüino y Pingüina;
Mosquito y Mosquita; Bogavante y Bogavanta; Vaca y Vaco; Toro y Tora; Albatros
y Albatras; Piojo y Pioja; Centollo y Centolla; Zorro y Zorra; Perro, Perra;
Jirafa y Jirafo; Abejorro y Abejorra; Avispa y Avispo; Cormorán y Cormorana;
Ganso y Gansa; Lombriz y Lombrizo; Murciélago y Murciélaga; Salmón y Salmona”;
Serpiente y Serpiento; Culebra y Culebro; Cachalote y Catachalota; Tiburón y
Tiburona, etc,etc, etc
Suponemos que también estos nombres le parecerán “preciosos
y dignos” al mentado sujeto Pablo Iglesias.
¡Ah!, ¿se le
ocurrirá a Su Sanchidad cambiar su nombre de Pedro por el de Perro?


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