Cuando el “pueblo soberano” permite y admite la
degradación moral, la indignidad, la iniquidad, etc, etc, la desaparición de la
libertad está servida. Esto es lo que está sucediendo en estos momentos en
España, amén de la crisis política y económica y la corrupción.
A poco que uno eche un vistazo, se ve que
circunstancias y actitudes de antes producían enojo y enfado, amén rechazo y
otras cosas. Sin embargo, hoy se ve un silencio atronador, valga el oxímoron, ante
desastrosos hechos y situaciones que son sobradamente conocidos. La sumisión de
dicho “pueblo soberano” es palpable.
La “kurtura” de la mansedumbre, de la docilidad, de la
tolerancia, etc, está servida, lo que genera la injusticia, la arbitrariedad,
el despotismo, el engaño, el fraude . . . en una palabra el abuso despótico y
autoritario del poder. Que se lo pregunten a muchos, a muchas y a “muches”.
Y para terminar nos viene a la memoria la frase
siguiente, que no recordamos quién la dijo:
“Quien humilla para demostrar su poder,
revela su propia miseria”.


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