viernes, 11 de agosto de 2017

Recordando a Frédéric Bastiat


Frédéric Bastiat fue uno de los paladines de la libertad económica y considerado como un clásico economista liberal.


La característica más importante de Bastiat, quizá sea su destreza para demostrar, con hábiles argumentos muy fáciles de entender, la inviabilidad del socialismo marxista: su proteccionismo, intervencionismo y negación del libre mercado. Estos defensores del intervencionismo, aún no han conseguido replicar, de forma razonada y objetiva, a las exposiciones de Bastiat. Había demostrado que cuando se ponen obstáculos y trabas a la libertad de comercio, lo único que se genera es pobreza. Lo explicó de forma magistral en sus escritos: cuando se ponen barreras a la competencia, la escasez sustituye a la abundancia, porque se reduce la oferta de productos a la sociedad. Lo mismo ocurre cuando se imponen barreras proteccionistas al comercio exterior, o se regulan las producciones.

Señala también que la competencia se opone al establecimiento de monopolios y oligopolios artificiales, es decir, aquellas situaciones por las que el gobierno otorga mercados cautivos, lo cual redunda necesariamente en mayores precios, menor calidad o ambas cosas a la vez.

También hace hincapié en que la competencia implica la libertad de elegir, pero no solamente elegir dentro de una localidad o un territorio determinado, sino más allá de las fronteras, demostrando que las tarifas aduaneras ocasionan graves perjuicios económicos.

Después de la revolución de febrero de 1848, Frédéric hizo algunos pinitos en política. Fue miembro de la Asamblea Constituyente de Francia y, posteriormente, miembro de la Asamblea Legislativa, a la cual asistió por última vez en febrero de 1.850 debido al debilitamiento de su voz provocado por una tuberculosis que acabaría con su vida en diciembre de ese mismo año, en Roma.

Por aquel entonces “un fantasma recorría Europa” y Bastiat, retirado ya de la política, se dedicó a demostrar con escritos los absurdos, falsos argumentos y falacias del enemigo de la libertad que aparecía en aquellos momentos: el comunismo.

En su último libro, “Lo que se ve y lo que no se ve”, ensayo escrito en 1850, con de X I I interesantísimos capítulos, habla de los efectos inmediatos y de las consecuencias remotas en toda acción política en el ámbito económico:

"En el ámbito de la economía, un hecho, una costumbre, una institución, una ley, da nacimiento no sólo a un efecto sino a una serie de efectos. De estos efectos, sólo el primero es inmediato; se manifiesta a sí mismo simultáneamente a su causa: son vistos. Los demás se despliegan en sucesión, no son vistos: sería bueno para nosotros que fuesen previstos. Entre un economista bueno y uno malo esa es la única diferencia. Uno tiene en cuenta solo el efecto visible; el otro tiene en cuenta el efecto que se puede ver y también el que es necesario prever. Pero esta diferencia es enorme porque casi siempre ocurre que cuando la consecuencia inmediata es favorable, las consecuencias últimas son fatales, y viceversa. Por tanto, podemos concluir que el mal economista busca un pequeño bien presente, que será seguido por un gran mal por venir, mientras que el verdadero economista busca un gran bien por venir, al riesgo de un pequeño mal presente." (De este párrafo deberían tomar nota algunos políticos regionales y estatales, y otros que andan por ahí dando “coletazos” por doquier).

Terminaremos esta brevísima exposición sobre Bastiat con unos párrafos de los que deberían tomar nota muchos retrógrados, que aún tienen estabulada en su mente una doctrina decimonónica, obsoleta , inservible, caduca y trasnochada.

"La vida, la libertad y la propiedad no existen por razón de leyes hechas por el hombre. Por el contrario, el hecho es que la vida, la libertad y la propiedad existen con anterioridad a aquello que hizo a los hombres hacer leyes por primera vez".

“Cuando la ley y la moral se contradicen una a otra, el ciudadano confronta la cruel alternativa de perder su sentido moral, o perder su respeto por la ley”.

“La gente empieza a darse cuenta de que el aparato de gobierno es costoso. Lo que aún no ven es que el peso recae sobre ellos”.

“El Estado es la gran ficción a través de la cual todo el mundo trata de vivir a costa de todos los demás”

Bibliografía:


“Obras escogidas”, Frédéric Bastiat, Unión Editorial 2009, Colección Laissez Faire, 276 paginas.



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