viernes, 4 de agosto de 2017

“La noche en que mataron a Calvo Sotelo” ( I )


Así se intitula el libro de Ian Gibson, Editorial Argos Vergara, S.A., Barcelona, febrero 1982, 285 páginas, incluido ÍNDICE DE NOMBRES.


El 16 de junio de 1.936, el Congreso vivió una jornada que podríamos calificar de decisiva. El Diario de Sesiones registra la intervención de Calvo Sotelo, quien dijo:

“El marxismo constituye hoy en España -  en muchos puntos del extranjero también – la predisposición de las masas proletarias para conquistar el poder sea como fuere. Y así, el marxismo desarrolla una táctica de destrucción económica, porque no piensa en la finalidad económica inmediata, sino en la conquista, a ser posible inmediata, de los instrumentos del poder público . . .

Un estado proletario – y no os sonriáis de la paradoja -  es siempre el más patronal de todos los Estado, ya que no hay en él más que un patrono, el Estado, ante el cual tienen que rendirse todos los obreros”.

Después de que Calvo Sotelo pronunciase estas palabras, se levantó Dolores Ibarruri (“la flor del siglo XX”) y señalándole con el índice, le dijo: “Usted ha hablado por última vez”. Como es sabido, un mes más tarde Calvo Sotelo era asesinado de dos tiros en la nuca por Luis Cuenca, militante de las Juventudes Socialistas, lideradas por Santiago Carrillo que, poco después, cambiaría la chaqueta al PCE. Dicho Luis Cuenca, era un pistolero de la escolta de Indalecio Prieto. 

Asimismo, José Díaz, a la sazón líder del PCE, también amenaza de muerte, en este caso a Gil Robles, en las Cortes. Protesta Robles por la amenaza, y Azaña le dice:

“¿No os molestaban las instituciones sociales dela República? Pues tomad violencia”.

Pero lo “didimoso” del caso viene a continuación. Un tal David Ruíz González, catedrático  de la Universidad de Oviedo, facultad de Geografía e Historia, en el tomo IV de la “Historia de Asturias”, páginas 819 y 820, dice textualmente: 

“El asesinato del diputado monárquico José Calvo Sotelo fue obra de un grupo de incontrolados de izquierda”.

Esto de “los incontrolados” es el típico tópico, cínico y mentiroso, que usan ciertas personas cuando los hechos se les echan encima, y que ya fue empleado en su día por el cínico, mentiroso, criminal y cobarde Santiago Carrillo.

En las páginas106, 107, 108, 117, 120, 121, 123, 124, 125, 129, 150, 151, 170, 193, 196, 197, 201, 202, 207, 208, 209, 210, 211, 214, 241, 242, 243, 244, 245, 246, 247, 249 y 268, no solamente se habla del asesinato de Calvo Sotelo, sino también del perpetrado contra teniente el Castillo, así como también se comenta el asesinato cometido por éste en la persona de Andrés Sáenz de Heredia, primo de José Antonio, al mismo tiempo que el citado Castillo hería gravemente a José Luis Llaguno Acha, militante de la Asociación de Estudiantes Tradicionalistas, durante el entierro de Anastasio de los Reyes, alférez de la Guardia Civil, asesinado el 14 de abril en un tiroteo durante la celebración del 5º aniversario de la República.

 En el próximo artículo, veremos lo que se dice en las mencionadas páginas del libro, en las que se demuestra que Luis Cuenca Estevas fue al autor material del asesinato de Calvo Sotelo, y no de “incontralados”. Lo malo de estos “historieteros” no es que digan estas cosas, sino que cobren por decirlas

Como siempre, este magnífico libro se ve poco por las librerías. Ya sabéis: enviadme un e-mail y os diré, como en otras ocasiones con otros libros,  dónde lo podéis adquirir. Recomendamos su lectura, ya que aclara muchas cosas tergiversadas, omitidas y camufladas por los “historieteros” de lo políticamente correcto

Continuará.




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