miércoles, 28 de junio de 2017

El saber no ocupa lugar ( X I ). Grandes exploradores y conquistadores.


Como decíamos en la anterior entrega, en ésta y en las siguientes, veremos la gran época de las exploraciones, ya que se empezaron a utilizar las rutas marinas, desconocidas en la época de Marco Polo.


Un siglo y pico después del viaje de Marco Polo, empezó otra época de exploraciones. La gente de aquel entonces se había dado cuenta de que Asia tenía y producía muchas cosas que eran queridas y demandadas por los europeos: piedras preciosas, seda, maderas, incluso drogas, que se habían importado de allí por tierra, ya que se ignoraban las rutas marítimas hacia Oriente.

Este tránsito terrestre hacia China y la India, discurría por territorios musulmanes, que actuaban como intermediarios. Hubo un momento en el que los otomanos conquistaron prácticamente el Asia occidental. Constantinopla cayó en su poder  y los turcos prohibieron  los cristianos que transitasen por sus dominios, quedando cortado el camino terrestre a os países asiáticos más lejanos.

Durante este período, estamos hablando de últimos del siglo XIV y mediados del XV, Portugal destacó en la navegación. En la primera mitad del siglo XV, Enrique el Navegante (1394-1460), organizó en su palacio una escuela de navegación. Sus hombres recorrieron la costa occidental de África, llegando hasta las islas de Cabo Verde. Quedaba por explorar la parte inferior de África. De esto se encargaría otro portugués, Bartolomeu Dias (1450-1500).

Durante su juventud, Dias hizo varios viajes a la costa guineana, volviendo cargado de oro y marfil. Ni qué decir tiene que las hazañas de este hombre encantaron al rey de Porrugal, que le nombró jefe de la expedición que iba a explorar el litoral  del Océano Atlántico africano, tarea que comenzó en 1487.

Siguiendo la costa marroquí, penetró en el golfo de Guinea, siguiendo por  el sur y creando mapas. En una de las grandes tempestades que tenía lugar en el sur del Atlántico, empujó sus naves mar adentro. Cuando se hubo calmado la tempestad, las naves retrocedieron en busca de tierra, doblando el extremo meridional de África, lo que les llevó a entrar en el Océano Índico, pero sin darse cuenta de ello.

El lugar en el que habían sido desviadas las naves de Dias, el rey de Portugal lo denominó “Cabo de Buenaesperanza”, ya que este sitio abría una nueva ruta para hacerse con las codiciadas riquezas de Oriente.

Dias aún efectuó más viajes comerciales a África. En 1500, atravesó el Atlántico, llegando hasta Brasil. En el regreso su buque se perdió y ya nunca se supo más de él.

Como ya se intuye, en la próxima entrega  veremos el descubrimiento del Nuevo Mundo.


Continuará.



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