lunes, 26 de junio de 2017

Doctrina positiva y negativa ( I X )


En estos tiempos actuales de “pensadores y analistas químicos” sociales, vemos que salen a la palestra toda una pléyade de enseñantes que no tienen ni idea de lo que dicen. Como diría D. Gustavo Bueno, lo único que hacen son “ruidos con la boca”. Y es que estos tipos parten de definiciones y conceptos totalmente erróneos.


La razón natural del ser humano, salvo que se desvíe o se corrompa por razones o motivos ideológicos, es la que entiende, explica y comprende las cosas valiéndose del análisis y de la síntesis, dividendo el objeto o tema que se estudie, en las partes que lo constituyen, bien sean esenciales o accidentales para, posteriormente, componerlas a base de juicios demostrativos o inductivos mediante la abstracción, que consiste en separar, dividir  y generalizar. 

Todo esto lleva a la definición del objeto, asunto o ser que se esté tratando. Por ejemplo:  la definición, o si se quiere el concepto,  de un determinado ser, ya sea hombre, león u olmo, tiende a fijar la última diferencia, que es lo esencial que lo identifica. Si al ser humano lo definimos como animal racional, lo único importante es su condición o distinción de racional, pues animales lo son también los seres irracionales.

Pero claro, oiga, de todo esto hoy día  ni se hace caso. La ambigüedad, el nihilismo, el relativismo moral  y unas cuantas cosas más, hacen que  la doctrina positiva se convierta en doctrina negativa.

En el próximo artículo hablaremos algo sobre  el sentido común, que tal parece  que es el menos común de todos los sentidos.

Continuará.



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