domingo, 4 de junio de 2017

Doctrina positiva y negativa ( I I )



Según nuestra modesta opinión, tres son los pilares sobre los que se asienta la civilización cristiana occidental:


a).- Los principios basados en el cristianismo, como es obvio.

b).- La filosofía clásica griega de Sócrates, Platón y Aristóteles

y c).- El Derecho Romano.

Vamos a empezar por el concepto de Filosofía que, como ya es sabido significa  « amor a la sabiduría » ("filo", amor y "sofía", saber).  Esta disciplina es la ciencia básica en el orden natural. Sus difusores clásicos fueron Sócrates, Platón y Aristóteles quienes, a pesar de haber vivido entre los siglos V y IV a. de C., sus pensamientos siguen siendo actuales y contemporáneos.

A Sócrates le debemos la liberación del pensamiento por encima de las sensaciones y percepciones, mediante conceptos.

Platón y Aristótles nos enseñaron a definir, a razonar y a dialogar.

La palabra más elemental es el concepto, que es la esencia fija e inmutable de algo, que nos permite identificar  una cosa con ella misma a pesar de sus cambios sensibles y muchas veces aparentes. Así, diremos que el hombre es un animal racional, y este concepto es el válido ahora y siempre.

Por otra parte, están las opiniones que, curiosamente, mucha gente confunde con concepto. Las opiniones que se pueden tener sobre algo suelen ser variadas porque normalmente suelen definir  aspectos que nos interesan o impresionan, aunque no sean fundamentales.

Y siguiendo con estos tres filósofos clásicos, viene el concepto de ciencia, que es el conocimiento que se tiene sobre algo atendiendo a las causas y razones por las que existe. De aquí se deduce que la filosofía es la ciencia por excelencia porque trata y estudia  la « Causa primera y el fin último de todo lo que existe o puede existir ».

Otra cosa que hay que tener en cuenta es la lógica. Con este concepto hay que tener cuidado porque normalmente suele venir envuelto con ropaje de todo tipo, incluido el político.

La verdadera lógica que se funda en la filosofía es la que se rige por principios de identidad y no de contradicción. Es la que defiende la identidad esencial de lo que existe. El pan es pan ; el agua, agua y el vino, vino, aunque muchas veces lleve agua.

En la próxima entrega veremos la organización del poder político de Roma.

Continuará.





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