martes, 23 de mayo de 2017

Las aguas bajan turbias















Bajan turbias o revueltas. La situación política es más preocupante de lo que se piensa. 

Lo que debían hacer los dos grandes partidos, en estos momentos cruciales, era unirse y dejarse de tonterías. Pero, claro, el PSOE anda un tanto revuelto, como ya se sabe, por varios asuntos, entre ellos por alguna que otra vacilación de tipo ideológico. En vez de buscar pactos, se contenta con su papel de partido opositor.

Así las cosas, nadie presenta alternativas ni propuestas para resolver la crisis. No nos extrañaría que la empresas multinacionales aquí instaladas se lo piensen dos veces antes de renovar contratos e instalaciones, y que los inversores nos den la espalda dadas las condiciones estructurales de la economía española.

Desde luego, la crisis es galopante y seria, y la situación poco menos que desesperada y grave, pudiendo esto traer consigo una indeseable inestabilidad social.

De esta situación, de la que más tarde o más tempranos se saldrá, España podría sacar una enseñanza o lección: cuando vuelvan los tiempos de bonanza deberían cambiarse muchas cosas y hacer reformas estructurales que ya tenía que haberse hecho hace mucho tiempo.

Lo primero que habría que cambiar era evitar crispaciones y tensiones que, obviamente, no generan ningún tipo de soluciones. Los políticos tienen que tranquilizarse y reprimir sus ímpetus antagónicos, porque si seguimos con la actual política de enemistad entre los dos grandes partidos,  y algún otro que anda por ahí dando "coletazos", mal se va a solucionar el asunto.


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