viernes, 26 de mayo de 2017

La reforma del Estado ( V )


Desde 1982, como ya hemos dicho varias veces, España ha sufrido una fragmentación que nos ha llevado a la actual situación crítica originada por la incoherencia, y a veces por la oposición, entre los diferentes organismos e instituciones, ya sean estatales, regionales o locales. Y precisamente por esta circunstancia de la fragmentación, el gobierno se ha visto rebasado, dejando sus funciones y responsabilidades en manos de esos “líderes de laboratorio”, a los que ya hemos hecho referencia en otra ocasión.


Bajo el pretexto, falso muchas veces, de atender a los derechos civiles y sociales de las personas, el aparato gubernamental experimentó una expansión y un crecimiento gigantescos, originando unos gastos “elefantásticos”, que nos ha llevado a la terrible situación económica actual.

Como es lógico, todo gobierno tiende a mejorar la salud, la vivienda, las infraestructuras, la educación, etc, etc. Pero si los principales pilares para conseguir estas cosas son, como es obvio, el trabajo y la seguridad y éstos no existen, entonces sucederá lo que estamos viendo.

Por otra parte, se han creado organismos a tutiplén y, claro, había que contratar personal que, lejos de ser el más idóneo y cualificado para sus funciones, lo único que se miraba era su militancia política. Y si iba con el carnet del partido en la boca, mejor.

Todo esto trajo consecuencias nefastas. Ahí tenemos las independencias que están al caer, y el aislamiento entre las instituciones de las diferentes regiones españolas, llamadas hoy “taifásicamente” CC.AA.

Continuará.



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