sábado, 20 de mayo de 2017

El saber no ocupa lugar. Historia de la ciencia ( V I I )


Como decíamos en la anterior entrega, en ésa veremos más aspectos de la ciencia del siglo XIX.


En este siglo se comenzó a estudiar cómo estaban unidos los elementos que formaban los compuestos químicos, descubriendo que las proporciones eran las mismas cuando se trataba de producir uno determinado. Así, por poner un ejemplo muy sencillo, el agua está formada siempre de dos partes de hidrógeno por cada una de oxígeno.

Esta particularidad fue la que llevó a John Dalton (1766-1844), químico inglés, a formular una nueva teoría sobre la estructura de la materia, que estaba compuesta por pequeñísimas partes (átomos), siendo estos átomos distintos en cada elemento, ya que dichos átomos se diferenciaban en peso, tamaño y forma de combinarse, según el elemento de que se tratase. (Conviene decir que las teorías atómicas  actuales difieren de la de Dalton, aunque están basadas en las ideas de éste).

El químico ruso Dimitri Mendeleyev (1834-1907), hizo un catálogo de los elementos que se conocían según el peso de sus átomos, empezando por el más ligero y terminando por el de más peso. Hizo una tabla con dichos elementos, pero se dio cuenta que existían lugares vacíos. Dedujo que tales vacíos correspondían a elementos que existían, pero que todavía no se habían descubierto. Y tuvo razón, ya que algunos años después se descubrieron más.
También el siglo XIX destacó en el estudio  de la luz. Así, tanto el inglés Thomas Young (1773-1829, como el francés Augustin Fresnel (1788-1827), demostraron que la luz se movía y se desplazaba a través de ondas.

Esto produjo cierta extrañeza en algunos científicos, porque el desplazamiento tenía que hacerse a través de algo, de la misma manera que una onda se desplaza en el agua cuando se tira algún objeto. Entonces pensaron que el tal desplazamiento de la luz era porque el espacio estaba lleno de “éter”, que era una materia similar al gas, pero carente de peso. Esta creencia persistió hasta el siglo siguiente.

Posteriormente, otro inglés, Michael Faraday (1791-1879, dijo que el “éter” estaba compuesto de “líneas” de fuerza, explicando, por ejemplo, que la atracción magnética  se manifestaba a distancia. Esto le llevó a descubrir  cómo se podía producir corriente eléctrica a través de un imán con una espiral de hierro. También descubrió la “inducción electromagnética”, que es la capacidad de la corriente eléctrica para generar otra, inventando el generador eléctrico.
Por otra parte, la ley de la conservación de la energía se formuló a mediados del siglo, concretamente en 1840. Dice esta ley que la energía puede pasar a distintas formas sin que se cree ni se destruya la materia, demostrando con esto la íntima relación entre todas las manifestaciones de la energía, tales como calor, electricidad, luz, energía mecánica, magnetismo, etc.

En la próxima entrega comentaremos un poco más detalladamente la ciencia en el siglo XX.


Continuará.



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