sábado, 13 de mayo de 2017

El saber no ocupa lugar. Historia de la ciencia ( V I )


Como decíamos en la anterior entrega, en ésta veremos someramente la Ciencia durante el siglo XIX.


La biología, a finales del siglo XVIII, era la única ciencia cuyos principios e ideas prácticamente no habían cambiado. Pero en ese momento surgieron hallazgos en tres terrenos que propiciaron el avance en esta materia. Dichos hallazgos fueron la teoría celular, la reproducción y la teoría de la evolución de Charles Darwin.
Sobre el primer hallazgo, la teoría celular, ya en el siglo XVII Robert Hooke había descubierto que las plantas estaban compuestas por pequeñísimas unidades, a las que denominó células. A partir de este momento, los científicos empezaron a investigar las estructuras tanto de animales como de las plantas. Ya en el siglo XIX, los alemanes Schleiden y Schwann, anunciaron que las citadas células eran la base de todos los seres vivos, que contenían diminutos cuerpos que denominaron núcleos. Más tarde se probó que las células se multiplicaban por división.

El segundo descubrimiento, el de la reproducción, constató que los seres vivos eran engendrados por otros seres vivos por medio de la reproducción. El descubridor de esto fue el francés Louis Pasteur.
También descubrió Pasteur que muchas enfermedades eran originadas por microorganismos, demostrando que el calor podía matarlos. El ejemplo más conocido es el de la leche. Como ya se sabe, calentándola bastante durante cierto tiempo, se eliminan todos los gérmenes y microorganismos nocivos. A este proceso se le denomina pasteurización.

El tercer descubrimiento, el de la teoría de la evolución de Charles Darwin, tuvo una repercusión enorme, incluso en el campo político. 

Su obra “El origen de las especies por medio de la selección natural”, en síntesis dice que  “la vida comenzó por seres muy simples, y de éstos, por sucesivas transformaciones, se llegó a otros seres más complejos entre los cuales se halla, en último término, el ser humano”.

Aunque más tarde Darwin señaló la probabilidad de la aparición de seres vivos a partir de materia orgánica, jamás excluyó la existencia de un Primer Artífice Supremo.

Las teorías materialistas de aquel entonces, entiéndase el marxismo (Marx y Darwin fueron contemporáneos), para defender su doctrina se apropiaron inmediatamente de la teoría darwiniana, omitiendo y por lo tanto mintiendo, sobre lo que había dicho Darwin sobre el Primer Artífice Supremo.

Darwin ignoraba una cosa importantísima: la existencia del ADN, misteriosa base de la vida y, por tanto, de los genes. Es decir, hablar de origen de especies, de evolución, del poder del más apto, etc, etc, desconociendo este dato, hace que su teoría quede totalmente coja y tambaleante.

En la próxima entrega seguiremos viendo más aspectos de la ciencia del siglo XIX.


Continuará.



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