martes, 2 de mayo de 2017

El saber no ocupa lugar. Historia de la ciencia ( I V )


Como decíamos en la anterior entrega, en ésta comentaremos someramente el período siguiente a la Edad Media, denominado Renacimiento. Se llamó así porque durante el siglo XVI las ciencias y las artes “volvieron a renacer”. Si a esto unimos la invención de la imprenta, nos daremos cuenta de que dicho invento permitió que el saber de expandiese más rápidamente a través del libro.


Lo anterior no fue óbice, ni valladar ni cortapisa, para que los eruditos comenzaran sus investigaciones sobre manuscritos griegos, tratando de amoldar lo que allí aparecía escrito con las teorías de la época renacentista.

Por otra parte, los científicos empezaron con experimentos, al mismo tiempo que se dedicaban a la observación de los fenómenos naturales.

En el año 1543 se publicaron dos obras que reflejaban el sentir y el espíritu de aquella época. Una de ellas fue “Sobre la revolución de los mundos celestes”, cuyo autor fue Nicolás Copérnico. Aquí se exponía que el Sol era el centro del sistema solar, y que la Tierra giraba alrededor de él, lo mismo que Venus, Marte, etc.

La otra obra fue “Sobre la estructura del cuerpo humano”,  cuyo autor fue el belga André Vésale. Su mérito fue el estudio detallado del cuerpo humano mediante la disección, método éste que abrió el campo a la anatomía futura.

Se puede decir que la investigación, basada en la observación y la experimentación, tuvo un gran desarrollo en el siguiente siglo XVII, lo que produjo una auténtica revolución de la ciencia, destacando Francis Bacon y la Real Sociedad de Londres, fundada en 1660. Esta institución, que era una academia, fue la primera que proporcionó a los hombres de ciencia el trabajar  y desarrollar proyectos juntos.

Como recordarán, fue el italiano Galileo Galilei (1546-1642) el primer científico e investigador que salió de la aplicación de los nuevos métodos, y se le consideró como el primer científico moderno. Además de inventar el termómetro, realizó grandes avances tanto en el telescopio como en el microscopio.
Otro científico fue el alemán Johannes Kepler, que vivió en la misma época que Galileo, el cual demostró que los planetas giran alrededor del Sol en órbitas elípticas.

Al mismo tiempo, el inglés William Harvey destacó en el campo de la biología, demostrando que la sangre circulaba a través de un sistema compuesto por venas y arterias, y que el corazón funcionaba como una bomba para mantener dicha sangre en movimiento.

A caballo entre los siglos XVII y XVIII, sobresalió el inglés Isacc Newton (1642-1727), siendo su obra y descubrimientos la base de gran parte de la física actual. Como ya es sabido, su teoría de la gravitación universal fue la contribución más grandiosa.

En la próxima entrega veremos someramente también la Ciencia durante el siglo XVIII.


Continuará.



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