jueves, 17 de noviembre de 2016

“Tres años de lucha”



Como ya sabrán, José Díaz fue secretario del Partido Comunista de España. Su nombramiento se produjo al poco tiempo de celebrarse el IV Congreso del partido en Sevilla en marzo de 1932, diez años antes de su muerte en extrañas circunstancias en Moscú. Dicho nombramiento se produjo al ser expulsado José Bullejos a instancias, como no podía ser de otra manera, de la Internacional Comunista, que envió a España al comunista italiano Palmiro Togliatti, que fue el verdadero jefe del PCE durante la Guerra Civil.

Fue autor de “Tres años de lucha” y “Las enseñanzas de Stalin, guía luminoso de los comunistas españoles”, en las que se cuentan una serie de mentiras y ocultaciones, a la vez que se pone de manifiesto un fanatismo descomunal.  Vamos a dedicar unas líneas a la primera obra, “Tres años de lucha”, Colección Ebro, 631 páginas incluido Índice, prologado por Santiago Carrillo.

Como ya hemos dicho, el pato nazi-soviético fue como un electroshock para los comunistas, con algunas excepciones como las de Carrillo, José Díaz y otros fanáticos. Una vez firmado el pacto, nadie dijo nada, incluidos los jerarcas del PCE. Bien es verdad que una vez finalizada la Guerra Civil Española en 1939, ciertos grupos políticos y personalidades culturales, publicaron algo sobre el tema. Unos lo hacían con crítica y otros con excusa. Fueron pasando los años, y el PCE no decía ni mu, hasta que en 1947 creyó oportuno y conveniente comentar algo.

A tal efecto, apareció el libro de José Díaz “Tres años de lucha”. Tal título es un engaño porque no eran los tres años que duró la guerra, sino un período comprendido entre el discurso pronunciado por José Díaz en el Monumental Cinema de Madrid el 2 de junio de 1935, página 7, y el pronunciado en Barcelona en la tribuna de la Unión Iberoamericana el 29 de noviembre de 1938, página 584.

En los discursos y conferencias de José Díaz que se leen en el libro, lo único que priva son los asuntos que interesan al PCE y no a España. Las alusiones a Stalin y a la Unión Soviética son constantes. Un ejemplo: en la página 23 habla del “jefe de la revolución, el hombre de acero que lleva con mano firme a la U.R.R.S. de vitoria en victoria, el camarada Stalin”. Estas palabras llevan a la audiencia una “atronadora ovación y vivas a Stalin y a la Unión Soviética”

Como vimos anteriormente, el libro termina en noviembre de 1938. La pregunta surge de inmediato: ¿por qué se para en esta fecha? Pues sencillamente por orden de la “superioridad”: el pacto nazi-soviético ya se estaba gestando y no se podía decir nada del abandono por parte de los comunistas soviéticos de la Guerra de España.

En la página 514, habla José Díaz sobre la “vigilancia revolucionaria”. Dice:

“No solamente existe el peligro de que elementos trostkistas y otros enemigos del pueblo penetren en nuestras filas; existe también el peligro de que penetren en la mente de camaradas jóvenes o nuevos e inexpertos, elementos extraños a nuestra ideología, que es la ideología del marxismo y del leninismo, como nos fue enseñada por Marx, Engels, Lenin y Stalin”. A continuación habla de controlar a esta gente:

La observación atenta, el estudio del pasado de cada militante y de su vida actual son instrumentos indispensables de este control”. Sin comentarios

El prólogo, como decíamos antes, está escrito por Santiago Carrillo. Como no podía ser de otra manera, alabanzas a la URSS, al criminal Stalin, así como odio a los trotskistas y al POUM, a la vez que ensalza y alaba a la revolución de octubre de 1934 y a la Comuna Asturiana. También dice que este libro es un “verdadero compendio de táctica política marxista leninista”. Sin comentarios también. ¡Pobre España si hubiese caído en manos de estos sujetos!



































































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