martes, 22 de noviembre de 2016

“La tentación totalitaria” ( I )


Vamos a dedicar unas entregas a otro magnífico libro de Revel intitulado “La tentación totalitaria”, Editorial PLAZA & JANES, S.A., Abril 1976, 259 páginas.

Como ya hemos dicho varias  veces, Jean-François Revel estuvo afiliado al partido comunista francés. Fue otro desencantado del comunismo.

El libro empieza con esta frase: “El principal obstáculo para el socialismo no es el capitalismo, sino el comunismo” (Página 13).

El libro no tiene desperdicio. Cuenta, entre muchísimas cosas, cómo en los sistemas  totalitarios, la antigua URSS, Cuba, Corea del Norte y algún otro, la gente tiene lavado el cerebro por mor del monopolio del Estado, al que el autor denomina “monólogo del Estado”. Critica la falta de objetividad  de estos sistemas en lo que se refiere a los “mass-media”, lo que trae la supresión de la verdadera información, sustituyéndola por la propaganda.

La independencia moral del autor, es la que debería tener los paniaguados marxistas que aún quedan por ahí. El autor defiende en este libro, y en los otros que ya hemos comentado, la verdadera libertad y no la de “los dirigentes de un movimiento de liberación nacional, estimables y hasta heroicos, luchar y hacer luchar para conseguir la independencia y, cuando la alcanzan, acaparar el nuevo Estado para esclavizar al pueblo ‘liberado’ a sus ideas fijas, a su afán de poder y a sus delirios de grandeza en política extranjera. A menudo, convertirse en dueños de este juguete que es el Estado nacional, basta para hacer brotar delos corazones más puros todas las inmundicias de un despotismo más o menos disfrazado de república, inmunizado, además- gracias al socialismo de fechada – contra las críticas de la opinión mundial” (Página 19).

Siguiendo  con la propaganda, se lee en la misma página:

“. . . el comunismo, con miras a su propaganda y expansión, utiliza los temas progresistas del socialismo. Por tanto, puede aprovecharse de las muy reales ‘contradicciones del capitalismo’ y explotar el descontento que provocan para para destruir,  en nombre del socialismo, la democracia política, e instalar después sistemas que no son ni democráticos ni socialistas y que tanto en lo económico como en lo humano son muy inferiores l capitalismo.
La confusión se mantiene con el empleo metódico de la palabra ‘socialista’ como sinónimo de comunista: los ‘países ‘socialistas’ son los países comunistas en los que reina la burocracia totalitaria, y las ‘revoluciones socialistas’ son aquellas en las que una minoría se hace con el poder absoluto, sin intención de restituirlo.

Está bien claro que los comunistas procuran mantener la confusión”.

Estos ataques contra la izquierda en general, y contra el comunismo en particular, fueron respondidos de forma brutal. Lo mismo se sucedió en su día a George Orwell

Continuará.


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