sábado, 5 de noviembre de 2016

La bota, el bozal y el grillete soviéticos ( X X I V )


Como decíamos en la anterior entrega, en ésta veremos algo sobre lo que decía propaganda comunista acerca del “modus vivendi” del proletariado. Todo farsa y mentira.
En dicha propaganda, dirigida para ampliar y robustecer la ofensiva mundial del comunismo, se hablaba de los elevados salarios, así como la construcción de viviendas, reducidas jornadas de trabajo, etc, etc. La realidad era completamente distinta ya que, después de grandes sacrificios, tanto de recursos como de vidas, los trabajadores rusos no sobrepasaban el nivel de vida anterior a la guerra, siendo su situación laboral y social, muy inferior al mundo capitalista al que tanto odiaban y odian.

“Frente a los sanatorios y mansiones para obreros, etc, de algunas ciudades, tenemos centros fabriles donde los asalariados se alojan en grandes grupos, como en las peores épocas. En ciertas explotaciones, como las de Bakú, mientras los burócratas y directores técnicos extranjeros obtienen buenas retribuciones y viven rodeados de comodidades, los proletarios no comunistas reciben jornales insuficientes y se albergan en habitaciones miserables, llevando una existencia dolorosa de parias.

El obrero ruso se siente agobiado por la pobreza. Su reducido salario apenas le permite vivir. Los sindicatos no le protegen. Se han convertido en instituciones burocráticas, a costa de las cuales prospera una multitud de funcionarios comunistas, que dilapidan sus fondos”
( I )

( I ).- Fuente: “El imperio soviético”, autor Dionisio R. Napal, Editorial Stella Maris, Buenos Aires, setiembre de 1932, páginas 168 y 169.

En la próxima entrega veremos algo sobre el miedo de los trabajadores al decir la verdad de la situación.

Continuará.


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