martes, 18 de octubre de 2016

“El zorro rojo” ( I I )


El título completo de este libro de Paul Preston es “El zorro rojo. La vida de Santiago Carrillo”, Editorial Debate, primera edición abril 2013, 398 páginas incluido el Índice alfabético. De la presente edición en castellano para todo el mundo: Random House Mondadori, S.A., Efrén del Valle Peñamil, por la traducción.

Antes de continuar con esta obra, recomendamos su lectura. No tiene desperdicio. Se puede adquirir en cualquier librería. Y si, como sucede muchas veces, queridos lectores, amigos y familiares, no la encontráis, ya sabéis que os envío la dirección y nombre de la librería donde poder adquirirlo, como hemos hecho otras veces con otros libros.

En el capítulo 3 intitulado “Una ambición sin límites 1939-1950”, página 99,  se ve la crueldad, el servilismo y la miseria de Carrillo. Así, en plena guerra civil, este sujeto “permaneció en Francia con otros miembros del Politburó. Líster afirmaba que su lugar debía de ser la zona central, donde se hallaban la mayoría de los militantes delas JSU”. Como justificación a tal cobardía, “afirmó que había querido volver a España, pero que una serie de motivos se lo habían impedido. El menos plausible de los que citaba era que el Politburó quería asegurarse de que no iba a acabar luchando contra su propio padre.

Otra disculpa que dio fue la de que no había sitio “en ningún avión con destino a  Alicante”. Líster manifestó  cuando regresó a España el 13 de febrero que en “su avión de treinta y tres plazas viajaba con veinte asientos vacíos”.

Otra disculpa  que dio fue la de que padecía sarna. Manuel Tagüeña a tal efecto dice que Carrillo “simplemente había desobedecido las órdenes para que regresara, la sarna bien pudo ser la excusa que les dio a sus superiores”.

Quizá lo más importante de este capítulo sea la carta que envió a su padre Wenceslao Carrillo, renegando de él. Parte de esta carta ya la hemos insertado en el artículo que figura a continuación en el blog, intitulado “Recordando la Historia. La república marxista ” ( X X I V ).

Preston nos dice en este capítulo sobre esta carta que  Carrillo”Debía de preocuparse sobre manera que la participación de su padre en la Junta de Casado hubiera borrado de un plumazo todos sus esfuerzos por ascender dentro de la jerarquía del partido. Necesitaba adoptar medidas drásticas para evitar verse mancillado ante la cúpula del PCE. Al fin y al cabo, las purgas dela Unión Soviética habían demostrado que imperaba la idea de que la traición de un pariente contaminaba la sangre de toda la familia y, por tanto, tendría terribles consecuencias para el militante”.

Un dato que refleja la “personalidad” de este sujeto, aparece en el “Prólogo” cuando decía en 1976: “No escribiré nunca mis memorias porque un político no puede decir la verdad”. Sin embargo, Editorial Planeta,  Colección Espejo de España nº.165, 1993, lanza a la calle sus “Memorias”, libro de 752 páginas. Sin comentarios.

Continuará.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Archivo del blog