viernes, 21 de octubre de 2016

“El zorro rojo” ( I I I )


El título completo de este libro de Paul Preston es “El zorro rojo. La vida de Santiago Carrillo”, Editorial Debate, primera edición abril 2013, 398 páginas incluido el Índice alfabético. De la presente edición en castellano para todo el mundo: Random House Mondadori, S.A., Efrén del Valle Peñamil, por la traducción.

Antes de continuar con esta obra, recomendamos su lectura. No tiene desperdicio. Se puede adquirir en cualquier librería. Y si, como sucede muchas veces, queridos lectores, amigos y familiares, no la encontráis, ya sabéis que os envío la dirección y nombre de la librería donde poder adquirirlo, como hemos hecho otras veces con otros libros.

En las página 76 y 77 nos dice Preston lo siguiente:

“No cabe duda de que la Consejería de Orden Público entró en funcionamiento el 6 de noviembre a altas horas de la noche o en la madrugada del día siguiente, e inició el proceso de evacuación de prisioneros. El sistema de orden público de la Junta de Defensa, bajo el mando de Santiago Carrillo, dependía de Checa y de Mije y está claro que mantenían contacto permanente con los rusos. Al igual que Codovila, el italiano Vidali se encontraba en España como emisario de la Comintern con el nombre de ‘Carlos Contreras’, pero también era agente dela NKVD. Tanto Vidali como Josif Grigulevich, que durante un corto espacio de tiempo fue su ayudante en el Quinto Regimiento, pertenecían a la Administración de Tareas Especiales (asesinatos, terrorismo, sabotaje y secuestro) del NKVD, dirigido por Yakov Isaakovich. Grigulevich era un lituano de veintitrés años que hablaba español con fluidez, ya que había vivido en Argentina”

“Grigulevich afirmó que Madrid había trabajado a las órdenes de Santiago Carrillo liderando una brigada especial de militantes socialistas en la Dirección General de Seguridad, que se dedicaba a operaciones ‘sucias’

“Grigulevich había empezado a colaborar con Carrillo afínales de octubre o principios de noviembre. Carrillo, Cazorla y los miembros de la unidad conocían a Grigulevich como ‘José Esco’, aunque para otros era ‘José Ocampo’. En otoño de 1937 un informe de la policía republicana hacía referencia a las frecuentes visitas al despacho de Carrillo de técnicos rusos especializados en seguridad y contraespionaje. El informe afirmaba también que esos técnicos ‘ofrecieron a la Autoridad máxima de Orden Público en Madrid su colaboración sincera y entusiasta’, lo cual podría ser una referencia a Miaja o Carrillo. Si se trataba del primero, significaría que las actividades de Carrillo contaban con la aprobación de Miaja, aunque su colaboración con los rusos se habría producido de todos modos, habida cuenta de los vínculos soviéticos con el Partido Comunista”.

En la próxima y última entrega, veremos la relación de camaradas y amigos traicionados e insultados por este vil, ruin, cobarde y criminal personaje.


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