jueves, 29 de septiembre de 2016

Oviedo, el “bipartito” y La Pasionaria ( I I )


Como hemos dicho en la primera entrega, y como ya saben, el gobierno “tripartito” del ayuntamiento de Oviedo, que en realidad es un “bipartito” compuesto por socialistas y comunistas, quiere cambiar el nombre de ciertas calles porque, dice, son personas afines a la dictadura de Franco, y el cambio es para recordar a personas de la I I República española. Entre los nuevos nombres que se quieren poner, figura el de La Pasionaria que, como decíamos en el artículo anterior, se instaló cómodamente en la URSS. De morir de pie en España, nada de nada: prefería vivir de rodillas ante Stalin. Su sumisión a este cruel y criminal personaje fue tal, que aplaudió y alabó del pacto contra natura nazy-soviético, en el que Stalin brindaría por Hitler, al mismo tiempo que alababa y aplaudía también el reparto e invasión de Polonia. La firma de dicho pacto, tuvo muchas consecuencias, como por ejemplo en España con la retirada de las Brigadas Internacionales. A tal efecto, en la despedida de estas Brigadas en Barcelona, el cinismo y la obediencia a Stalin la llevó a decir que tal retirada era por “razones poderosas y por razones de Estado”.

Como tenía que seguir el manual, al igual que lo siguen ahora los comunistas remanentes, reprobó a las democracias occidentales por haber sido las causantes de la guerra. Pero su incoherencia, al igual que la de los sicarios del régimen soviético, se puso de manifiesto poco tiempo después cuando en 1.941 se inicia la “Operación Barba Roja”, es decir, la invasión de la URSS por parte de Hitler. Ahora el antiguo aliado de Stalin va a aparecer como un fascista sanguinario, y las democracias que poco antes había denunciado, pasarían a ser luchadoras por la libertad junto con la URSS, en donde imperaba un régimen desde hacía mucho tiempo mucho más sanguinario y cruel que el de Hitler. Pero, claro, de esto no decía nada.

Jesús Hernández y Enrique Castro Delgado, desencantados y desilusionados del régimen, como lo demuestran sus obras “Yo fui ministro de Stalin” y “Mi fe se perdió en Moscú”, respectivamente, fueron catalogados por ella como “traidores y enemigos del pueblo”. Su inmoralidad, basada en lo que le decían que tenía que decir, la llevó a manifestar: “Hernández y Enrique Castro fueron enviados a las filas del partido por el enemigo, y el enemigo los mantuvo camuflados hasta que consideró llegado el momento de que se arrancaran el antifaz”.

Otro asunto del que prácticamente no habla nadie es de la pulmonía que cogió en la URSS y que estuvo a punto de costarle la vida. Cómodamente instalada en una clínica de élite, como corresponde a una “nomenklaturista” del partido, fue tratada con medicamentos traídos del odioso mundo capitalista, es decir, de EE.UU. Dice en sus “Memorias” que durante este tiempo que duró la enfermedad (finales de la década de 1.940), aprovechó para leer, entre otros, a Marx. Sin comentarios.

Además de Hernández y Castro Delgado, hubo otros muchos desencantados, tales como  Trilla, Comorera, Monzón, Francisco-Félix Montiel, autor este último de la obra “El tercer ejército de la URSS”, y muchos más, que fueron acusados por ella de “revanchistas” y “aventureros”.

Pero donde se pone de manifiesto su alto grado de hipocresía y cinismo, fue a partir de la muerte de su gran admirado Stalin, ocurrida el 5 de marzo de 1.953. Como se recordará, tres años más tarde, en 1.956 su sucesor, Kruschev, convocó el XX Congreso del PCUS, en el que denunció de forma tímida los crímenes cometidos por Stalin. La Pasionaria alegó “desconocimiento” de tales crímenes.

Sus “admiradores” y defensores, tales como el criminal Carrillo, dicen de Dolores: “Con esta iniciativa, Dolores muestra una característica de su personalidad: su adhesión firme a las ideas del comunismo la acompaña de una gran capacidad de iniciativa, de pensar las cosas con su propia cabeza, con independencia de los clichés establecidos y resistencia a los tabús sectarios que no va a abandonar nunca. Esta característica hace que a veces algunos de sus compañeros menos imaginativos se pregunten por dónde va a salir Dolores, ante situaciones políticas complicadas, difíciles, frente a las que fallan las posiciones rutinarias. Dolores siempre puede sorprender con una idea original que al final, en esencia, resulta acertada. Precisamente en eso muestra una de sus condiciones de líder”. (“Dolores Ibárruri Pasionaria”, Ediciones B, S.A., 2.004, página 76. La foto que aparece en este artículo, esta tomada del mismo libro, página XIV y corresponde a la reunión del Comité Central del PCE, celebrado en febrero de 1.982).

En el último artículo que dediquemos a la Pasionaria, haremos un breve comentario sobre el libro antes mencionado. En su día también comentaremos los citados más arriba “Yo fui ministro de Stalin”,“Mi fe se perdió en Moscú” y “El tercer ejército de la URSS”.

Continuará.


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