lunes, 26 de septiembre de 2016

“Bastardos y Borbones”( y I I )


Como ya sabrán, hemos insertado en el blog con fecha 4 de junio de este año 2016, un comentario sobre el libro “Juan Carlos I, el último Borbón. Las mentiras de la monarquía española”. También vamos a insertar comentarios de otros libros sobre el tema de eso que llaman “familia real”, como si las demás familias fuésemos irreales o ficticias. Y continuamos con “Bastardos y Borbones. Los hijos secretos de la dinastía” ( y I I ), autor José María Zavala, Editorial Debolsillo,  enero 2012, 527 páginas incluido Índice.
Como ya hemos dicho en más ocasiones, la lectura de estos libros nos ha producido repulsión, asco y muchas cosas más.

El libro cuenta un montón de historias relacionadas con la bastardía de esta gente, historias que han servido para que los bastardos los conociera el pueblo soberano. Tal sería el caso de Alfonso de Bourbon, una persona que tenía 78 años cuando se escribió el libro, y que reside en California. Cuando la “raleaza” huyó de España en 1931, el hemofílico príncipe de Asturias, Alfonso, fue internado en Suiza en una clínica, en donde conoció a la cubana Edelmira Sampedro-Ocejo, con el que tuvo al mentado Alfonso de Bourbon, del que se preocupó su abuela paterna Victoria Eugenia, dándole una pensión vitalicia. La historia de este asunto está reflejada en las páginas 14, 23, 238, 240, 244, 260, 274 y 284.

En la página 216 se lee:

“No en vano hacía tan sólo dos meses que Alonso XII y Mercedes de Basáñez se habían conocido en el palacio de la marquesa de Esquilache; para entonces, eran ya galán y concubina que guardaban celosamente el mayor de los secretos y la más comprometida de las situaciones para un monarca, como sin duda era el futuro nacimiento de una criatura cuya verdadera paternidad debía quedar siempre en el anonimato”. (Sobre Mercedes Basáñez se habla en las páginas 14 y siguientes).

También se habla de Alfonso XIII y sus relaciones con Celia Gámez, Genoveva Vix o La Bella Otero, entre otras.

En fin, no merece la pena perder más tiempo con esta “raleaza”.

Recomendamos leer el libro porque no tiene desperdicio.


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