miércoles, 3 de junio de 2015

La bota, el bozal y el grillete soviéticos ( I I )


Como ya es sabido, en el mundo comunista se hablaba, y se habla mucho de pacifismo. Un pedante marxista infumable estaba todo el día con lo de la “pax soviética”. 


La verdad es que ese pacifismo, del que tanto presumía y blasonaba la “nomenklatura” soviética, engañando a todo el mundo con lo del desarme,  no era nada más que táctica. Uno de los ejércitos más numerosos y poderosos era el de la extinta URSS, ejército que a la vez era nacional e internacional para defender y auxiliar al proletariado de todo el mundo, e impedir las “invasiones” del exterior, a la vez que por otro lado provocaban guerras civiles con el objetivo de eliminar el capitalismo. Es decir, la organización militar comunista está inspirada para conseguir el “progreso” y  el “porvenir radiante de la Humanidad”.

A tal efecto, decía Lenin: “Únicamente la fuerza puede resolver los grandes problemas históricos. Y en la lucha contemporánea la organización militar es la fuerza” ( I )

Trotsky no se quedaba más corto. En 1921 decía: “Si es cierto que la guerra es la continuación de la política aunque por otros medios, el ejército es la continuación y la coronación  de todo el organismo social y del estado, aunque con bayonetas y cañones”.
( I )

Como también es sabido, Lenin y sus sucesores bombardeaban constantemente al pueblo ruso con lo de que había que prepararse para una guerra inevitable entre la URSS y los estados capitalistas porque, como él decía, había que destruir todo lo relativo a las organizaciones “autócratas y feudales”  que el capitalismo tenía instaladas por el mundo.

El concepto de paz que tenía esta sádico y cruel sujeto, queda bien reflejado en estas palabras:

“La paz es el medio de acumular fuerzas. La historia demuestra que la paz no es más que una tregua para la guerra, y que la guerra no es más que un medio de obtener una paz mejor . . . Aprovechaos de la tregua que se os ha concedido aunque sea de una hora, para crear ejércitos nuevos” ( I ).

La militarización era tal , que se extendía a lo que se denominaba “sindicatos de trabajadores” (aunque ya me dirán qué clase de “sindicatos” eran), y también a los niños, a los que se les obligaba a hacer maniobras y ejercicios de tiro.

Lo que subyacía en todo esto era un enorme plan de conquista para aniquilar el capitalismo. 

En la próxima entrega veremos las instrucciones que se dieron en el año 1929, a los mentados “sindicatos” y a los niños.

( I ).- “El imperio soviético”,  autor Dionisio R. Napal, Editorial Stella Maris, Buenos Aires setiembre de 1932, páginas 85 y 86.


Continuará.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Archivo del blog