jueves, 11 de junio de 2015

“Holodomor”



El otro día hemos escuchado en una cafetería una conversación que mantenían dos simpatizantes de “Podemos”. La ignorancia histórica y el fanatismo se veían a cada palabra que pronunciaban. 


Decía uno de ellos que había que estar preparados para recoger lo que quedaría del capitalismo, puesto que iba a desaparecer, para construir un estado comunista. En todo momento de la conversación salía a relucir la desaparecida URSS, a la que veneraban y adoraban, como se hacía en los tiempos de la I I República española.

De lo que no decían nada, bien fuese por ignorancia o por intención, era sobre el “holodomor” ucraniano, palabra que significa literalmente “matar de hambre”. 

Como se sabe, durante los años 1932 y 1933, tuvo lugar la famosa hambruna provocada, en nombre del comunismo y de la colectivización, por el “Hombre que más amamos”, por  “El padre de todos los pueblos” o, como diría el ejemplar Santiago Carrillo, “cada día que pasa es mayor mi amor por el gran Stalin”. Entre siete y diez millones de personas se murieron de hambre. Un auténtico genocidio.

Aunque la hambruna también fue provocada en otras regiones de la URSS, llama la atención la de Ucrania por ser considerada como el “granero de Europa”.

Durante la década de los años treinta del pasado siglo, Koba, Pajan o Stalin, como ustedes prefieran, mediante el “Gran Viraje”, adoptó una serie de medidas que tenían los objetivos siguientes:

1º).-  Expropiación y colectivización de tierras, cosechas, ganado, maquinaria, industrias, edificios, etc, con el objeto, se decía, de alimentar a la población y al ejército de forma gratuita.

 2º).-  Con estas medidas se perseguía una rápida industrialización de la URSS

3º).-  Eliminación de los kulaks, campesinos que se oponían a todas estas medidas colectivizadoras del campo.

La colectivización fue decidida en 1.929 en una reunión del partido comunista de la URSS. En realidad, este proceso fue una guerra declarada contra los campesinos que, por aquel entonces, eran casi  el 80 % de la población de la URSS. Al campesinado se le obligó a entregar no solamente sus tierras, sino sus bienes, pasando a las “autoridades” las normas y fijación de cómo obtener los productos agrícolas, así como las cosechas.

Evidentemente, esto fue un desastre. Hubo infinidad de revueltas, manifestaciones, disturbios, rebeliones, etc. Inmediatamente hizo aparición el Ejército Rojo para sofocar todos estos movimientos, a la vez que la policía secreta comenzaba una campaña de terror. En ese mismo año de 1.929, fueron fusilados o deportados miles de ucranianos acusados, como siempre, con falsos cargos. Entre los deportados figuraban muchísimos niños que murieron de hambre y de frío.

Las revueltas y disturbios no solamente fueron motivas por la política de colectivización, sino también por la postura del régimen contra la religión, con inminente cierre de iglesias y templos, así como también por el vandalismo demostrado por las nuevas juventudes comunistas.

En el año 1.931 comenzaron a escasear los alimentos en casi toda la URSS, lo que provocó la muerte de millones de personas, siendo la situación gravísima en Kazajistán, así como en Ucrania y en las comarcas ribereñas del Volga.

Las causas por las que se llegó a producir esta hambruna fueron varias. Se pueden destacar las siguientes: desorganización en la producción; destrucción de cosechas por parte del campesinado que se negaba a entregar sus tierras, ganado y productos; crecimiento urbano excesivo e implacable al abandonar el campesino el campo; la colectivización fue considerada por los campesinos como una vuelta a la “servidumbre”, etc.

En el fondo, lo que se trataba era aplicar el programa marxista de eliminación de clases sociales y de la economía capitalista. La violencia y el hambre hicieron su aparición, recordando a la población el período vivido recientemente con motivo de la guerra civil rusa diez años antes.

El exterminio masivo de agricultores ucranianos fue, ni más ni menos, un auténtico acto de terrorismo provocado por el sistema comunista contra la pacífica población de Ucrania, la cual se había declarado independiente el 22 de enero de 1.918, independencia reconocida hasta por el mismísimo gobierno bolchevique de Lenin. Este exterminio terminó y acabó con el espíritu, la cultura y la tradición el pueblo ucraniano.

Y terminamos con una frase del monstruoso Lenin que, según algunos paleomarxistas pedantes y trasnochados, decían que fue el “personaje más importante del siglo XX”


“No importa que tres cuartas partes de los seres humanos perezcan, lo importante es que el cuarto que quede sea comunista”.


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