lunes, 25 de mayo de 2015

Sobre separatismos ( V I )


Como decíamos en las anteriores entregas, en ésta y en las próximas, comentaremos algo sobre la historia de los nacionalismos, que no han traído más que enfrentamientos.


Comentábamos en el anterior artículo que en éste veríamos someramente los asentamientos de los  nacionalismos lingüísticos, carentes del más mínimo fundamento histórico. Por ejemplo, el nombre de Catalonia apareció en documentación oficial cuarenta años después de la unión entre Barcelona y Aragón, además de no designar en ningún momento que esta unión fuese un conjunto. 

Tampoco los vascos y los gallegos tuvieron jamás un estado propio. Los condados y reinos de la Edad Media nacieron independientemente de consideraciones lingüísticas. Prueba de ello es que, por ejemplo, dentro del reino de Asturias-León (al que pertenecía Galicia), así como en el de Navarra, Castilla y Aragón-Barcelona, se hablaban hasta tres lenguas. Pero aquí y ahora, seguimos empecinados en lo mismo: la diferencia lingüística marca la diferencia y hay que ser independientes, oiga ¿Qué dirán en Francia al ver estos movimientos separatistas en esta impresentable España, cuan allí surgió la unión de la nación en un momento en el que se hablaban nada más y nada menos que diez idiomas? Decir, seguro que no dicen nada, pero reír seguro que lo hacen a mandíbula batiente.

Volviendo al tema de Catalonia, se acordarán de que lo que se llamaba “Lliga de Catalunya”, estaba compuesta, entre otras, por personas cultas y de negocios, que no eran partidarias del separatismo en tiempos de Maciá y de Companys, tiempos en los que surgió la “Esquerra”, cuyos partidarios, curiosamente, cantaban “La Marsellesa”.

Por aquel entonces, y también ahora, los catalanes siguieron, y siguen, tres caminos distintos y hasta cierto punto opuestos: los partidarios e influenciados por el socialismo internacional;  los que quieren la total separación de España, y los que piden un estatuto para defender privilegios regionales . . . ya saben, “Espanya ens roba”. 

Por otra parte, en aquellos tiempos también se hicieron intentos de crear y organizar una institución central. Así, Prat de la Riba hizo los esfuerzos necesarios para unirse con “Unió Catalanista”, y Rovira i Virgili, junto con  Nikolau D’Olwer fundaron la “Acción Catalana” en 1922.

Posteriormente, en 1931,  personas de derecha y de izquierda crearon El “Partit Catalanista Republicá”, que fue un fracaso, como los anteriores.

En la próxima y última entrega veremos algo sobre el nacionalismo vasco y otros.


Continuará.



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