viernes, 15 de mayo de 2015

Recordando la Historia. Cosas de la I I República. ( X L I V )


Como ya saben, a finales de 1936 el gobierno republicano huyó abandonando Madrid, lo que produjo la venganza de la gente que se quedaba allí sobre los presos políticos a los que había que exterminar. La cosa fue fácil ya que no había autoridad ni gobierno.


Aquellos bestiales asesinatos estaban amparados en las portadas de los periódicos, en los que se pedía el inmediato comienzo del genocidio. Tales periódicos eran “Milicia Popular”, portavoz del Quinto Regimiento, “Mundo Obrero”,  órgano del PCE, así como “Octubre” y “La Voz” y varios más.

En este genocidio intervino el criminal y cínico Santiago Carrillo que, como también saben, al producirse al Alzamiento Nacional estaba en París, retrasando su regreso a España un mes. Este cínico dijo en su día que había estado en el frente, cosa que es mentira. El mismo periódico “El Socialista” lo tildó de cobarde, como así lo fue durante el verano de 1936 y en la revolución de octubre de 1934.

El citado “Mundo Obrero decía que “la quinta columna que queda en Madrid debe ser exterminada en un plazo de horas”. De la huida cobarde el gobierno no decía nada.

La población madrileña se sentía atemorizada por la huida cobarde del gobierno, como ya hemos dicho, y por la proximidad de las tropas nacionales. Para “tranquilizarla”,  el criminal y asesino Carrillo pronunció unas palabras el 12 de noviembre de 1936 a través de Unión Radio:

  “Conviene afirmar que la única resistencia que tiene la Junta de Defensa es la resistencia que le ofrece el enemigo, la resistencia que le ofrecen los combatientes facciosos que están a nuestras puertas, porque la resistencia que pudiera ofrecerse desde el interior está garantizado que no se producirá, ¡que no se producirá! Porque todas las medias, absolutamente todas, están tomadas para que no pueda suceder en Madrid ningún conflicto ni ninguna alteración que pueda favorecer los planes que el enemigo tiene con respecto a nuestra ciudad. La “quinta columna” está camino de ser aplastada, y los restos que de ella quedan en los entresijos de la vida madrileña están siendo perseguidos y acorralados con respecto a la ley, con arreglo a todas las disposiciones de justicia precisas”. 

Es decir, este criminal, que a la sazón era consejero de Orden Público de la Junta de Defensa madrileña, transmite al pueblo que no se preocupe, pues él se encargará de “limpiar” completamente la retaguardia.

Lo que sucedió ya lo sabemos: asesinatos en masa en Paracuellos de Jarama y en Torrejón de Ardoz.



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