viernes, 22 de mayo de 2015

La bota, el bozal y el grillete soviéticos ( I )


Prácticamente nadie habla, salvo honrosas excepciones, de la bota, del bozal y del grillete soviéticos. Vamos a dedicar una serie de entregas a este asunto. 


Para empezar diremos que la propaganda comunista era, y es, tan enorme, que allá por los años treinta del siglo pasado, cuando sólo se llevaban quince años de comunismo en la implosionada URSS, aquí en España, en plena República, había fotografías de Lenin Stalin, Vorochilov , etc, por  todos los sitios, además de los gritos frecuentes de "¡Viva la URSS”, o de crearse la asociación “Amigos de la Unión Soviética”, asociación fundada  en Madrid el 11 de febrero de 1933. La ceguera era tal que, por poner un ejemplo, llevó a Antonio Cipriano José María Machado Ruíz (Antonio Machado) a decir aquello de  “Moscú es hoy el foco activo de la historia (...) La Rusia actual, la gran República de los Soviets, va ganando de día a día la simpatía y el amor de los pueblos, porque toda ella está consagrada a mejorar la condición humana”. También dijo, aunque nada tenga que ver con lo que estamos tratando, “Estimo oportuno combatir a la Iglesia Católica”.

La verdad es que todas las dictaduras comunistas, para realizar su “programa social”, están basadas y amparadas por un omnipotente y opresor estado, que a su vez está sostenido y apoyado por unas fuerzas armadas impensables en la nación más poderosa que uno se pueda imaginar aunque, como ya es sabido, el odio que extiende el comunismo por todo el mundo contra todo lo que huela a cuestiones militares, sigue vigente

Repasemos un poco la historia. Los políticos rusos que durante el año 1917 decretaron la supresión de todo tipo de signos militares y de graduaciones, diciendo que toda la autoridad pertenecía totalmente a los “soviets”, sin embargo, y desde el gobierno, con la excusa cínica y mentirosa del regreso del zarismo, impusieron y repusieron la jerarquía con un severísimo rigor y una absoluta disciplina. A tal fin, Trotsky escribía en el periódico “Izvestia”, fundado en marzo de 1917 en San Petersburgo (Leningrado durante la dominación comunista), lo siguiente:

“Nosotros reconocemos que nuestro ejército no corresponde a nuestros principios, pero no había otra solución, otro camino a seguir para conservar el poder” ( I )

Los oficiales eran todos comunistas, como no podía ser de otra manera. Durante el tiempo de instrucción de la tropa, los cuarteles eran auténticas escuelas de educación político-militar, siendo el ejército el más destacado defensor de la doctrina comunista.

Había tres ejércitos: el federal, el territorial y el de instrucción. Según la pertenencia a estos ejércitos, el tiempo de servicio era distinto, siendo en el ejército federal, rama de flota de guerra y aviación, el que más duraba: cuatro años.

Para mantener dichos ejércitos y “justificar” sus efectivos, siempre se recurría a la misma monserga: inminente ataque militar del mundo capitalista con el objeto de destruir sus fábricas y hacer imposible “el porvenir radiante de la Humanidad”.

No cabe duda que el mantenimiento de estos ejércitos costaba una verdadera fortuna al estado soviético, a la vez que creaba preocupaciones y miseria en el pueblo.

( I ).- “El imperio soviético”,  autor Dionisio R. Napal, Editorial Stella Maris, Buenos Aires setiembre de 1932, página 82.


Continuará.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Archivo del blog