miércoles, 1 de abril de 2015

Sobre separatismos ( I I )



Allá por el mes de octubre de 2.012,  prácticamente toda la prensa se hizo eco de unas frases lapidarias  pronunciadas por “Artura” Mas, o “Arturís” Mas, en las que habla sobre la independencia de Cataluña. ( Decimos lo de “Artura” porque Carlos Puyol es “Carlas”, y Narciso Serra era “Narsís”). Transcribimos dicho decálogo. No tienen desperdicio.


1. «Vuestro grito es el mío, vuestra voz es la mía y vuestros anhelos son los míos». 

2. «Las constituciones se adaptan o no, pero no someten la voluntad de los pueblos». 

3. «La consulta debe producirse en cualquier caso. Si se puede hacer la vía del referéndum porque el Gobierno lo autoriza, mejor. Si no, debe hacerse igualmente». 

4. «No se plantea en términos de ruptura ni de batallas cruentas. Cataluña no le dará la espalda. Hablaremos en pie de igualdad”.

5. «Tras 100 años de esfuerzos, leales y honrados, sigue habiendo una gran incomprensión con respecto a Cataluña, desconocimiento, ignorancia y, desgraciadamente, menosprecio. Lo constatamos día a día”

6. «Si no se nos deja consultar a los ciudadanos lo tendremos que explicar a Bruselas, tendremos que internacionalizar el conflicto».

7. «Como Europa nunca se ha encontrado en esta situación, no podemos saberlo exactamente, pero Europa tiene que preparase porque esto puede ocurrir en el Reino Unido y en Bélgica. Los tratados se adaptan”

8. «Que nadie se preocupe por la decisión final, porque no la tomaré yo, ni el Govern, ni el Parlament, sino el pueblo de Cataluña».

9. Si Cataluña dispusiese de Estado propio, sería «un país con menos presión fiscal y más eficacia en la lucha contra el fraude fiscal

10. «Si el Estado español no es nuestro aliado, necesitamos estructuras de Estado propias que nos ayuden a convertir Cataluña en líder europea». 

El tema de los nacionalismos lleva tiempo en el candelero, o en el “candelabro”, como dice algún que otro “famoso” y, como sobradamente está demostrado, aunque muchos no lo reconozcan, dichos nacionalismos no traen nada más que problemas. 
Sobre este tema hay un libro que todo el mundo debería leer: “Adiós España. Verdad y mentira de los nacionalismos”, autor Jesús Laínz, Ediciones Encuentro, 2.004, prologado por Stanley G. Payne.

El autor (Santander 1.965), abogado, empresario y colaborador en varios medios de comunicación, nos muestra en este libro, con erudición y mucho sentido común, todo el trasfondo histórico sobre los nacionalismos, sus pseudomitologías y sus imposturas al hacer circular una serie de inventos que mucha gente ingenua se cree a pies juntillas.

La lectura del libro, a pesar de sus 834 páginas, resulta amena y nada tediosa. Pero, claro, pedir al pueblo soberano que lea, es como pedir peras al “horno”, como asimismo diría otro “famoso”

En la última página se puede leer:

“Por amor a Cataluña, por amor al País Vasco, tal vez sea el momento de infundir a toda España el mismo amor por la identidad común, que bien podría eclipsarse en el curso de esta generación. Si por el contrario, más por odio a España que por amor a lo vasco o a lo catalán, alguien persiste en cerriles separatismos medievales, sabremos algo con certeza: no sólo son enemigos de la nación española, sino también de Cataluña y del País Vasco”.

En la contraportada del libro hay un comentario de Pío Moa en el que no se puede decir tanto en tan pocas palabras:

“Este libro llega muy a tiempo y es de lectura obligada para quien quiera conocer unas pseudomitologías que no por absurdas dejan de fundamentar uno de los problemas más importantes, si no el más importante, en el futuro próximo de España”.

En resumen: el nacionalismo es como el rabanito, que es una de las semillas que más pronto crecen y se desarrollan y que prende rápidamente. Con decirle al pueblo lo de “hechos diferenciales” transmitiéndole que es mejor que el resto  de sus compatriotas, ya es suficiente. El fanatismo está a la vuelta de la esquina, fanatismo que conducirá inexorablemente al desguace y destrucción de la Patria por mor de los “hunos” y los “hotros”, que diría Unamuno. Aquello de “la unión hace la fuerza”, pronunciada por el monje griego Planudes en el siglo XIII, ha desaparecido. Y así nos luce el pelo.

En próximas entregas daremos un repaso a la historia de los nacionalismos, que no han traído más que violencia.


Continuará.



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