viernes, 1 de agosto de 2014

Personajes célebres. Santos Dumont ( y I V )



Como decíamos en la anterior entrega, Santos Dumont, aceptó el ofrecimiento del príncipe de Mónaco para construir una gran casa y guardar sus globos. Tanto dicho príncipe como los banqueros, le  invitaron varias veces a la mesa. Los yates de esta gente, izaban sus velas y se  hacían a la mar para seguirlo en sus vuelos, lo mismo que los que tenían coche también lo seguían por las carreteras de la costa, aunque Dumont sólo podía volar cuando el tiempo lo permitía.

El siguiente invento era construir un motor más pesado que el aire para poder volar. Tras varios intentos, consiguió lo que buscaba, haciendo el primer vuelo con un artefacto más pesado que el aire en 1906. Conviene destacar aquí que los hermanos Wright lo hicieron dos años después.

A estos primeros aparatos les dio el nombre de “Moscas Dragones”. En 1909 consiguió un record de velocidad al alcanzar los 95 kms/hora, siendo este su último triunfo, ya que a partir de esta fecha, el asunto pasó a manos de ingenieros mecánicos, quienes convirtieron el deporte del vuelo en un negocio de carreras. Este ambiente de competición, no le gustó nada a Dumont, por lo que se retiró de su actividad.

Tanto Alfred Nobel, inventor o descubridor de la dinamita, como Santos Dumont, estaban convencidos de que sus inventos o descubrimientos harían que la Humanidad no desencadenaría más guerras por las consecuencias terribles que se podrían desencadenar. El estallido de la Gran Guerra fue un duro golpe para ellos, sobre todo para Dumont, que se recluyó en su casa de París, sufriendo  grandes ataques de melancolía que le atormentaban porque creía que él había sido el culpable del estallido de dicha guerra. También cuando se producía un accidente de aviación, se autoconsideraba culpable.

Sobre este asunto, cuando regresaba a su Brasil natal en barco, un avión “Condor” había salido a su encuentro para saludarle. El caso es que dicho avión se estrelló, muriendo todos los tripulantes, cosa que le afectó muchísimo.

Posteriormente, en el año 1932, se produjo en Sao Paulo una revuelta de poca monta contra el gobierno brasileño. Por el cielo de aquella ciudad se vio volar un aparato que él había concebido años atrás sólo con fines pacíficos. Pensando en lo que podría ocurrir, se fue al baño y se ahorcó con su corbata.

En fin, en estas cuatro entregas hemos visto someramente la vida de un gran inventor y una gran personas. Que Dios le guarde.

En próximas entregas veremos algo sobre Alfonso Bertillon, que fue la primera persona que identificó a los criminales por las huellas dactilares.


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