lunes, 4 de agosto de 2014

Odio a EE.UU. y a Israel ( I )




Como  es público y notorio, hay personas que nada más que oyen pronunciar los nombres de Estados Unidos o de Israel, se ponen catatónicas. Son pocos los que reconocen que Israel está en una guerra legal y legítima contra el terrorismo de los palestinos.

Por otra parte, en esta España impresentable que va desde el “gonzalato”, pasando por el “zapaterato”, hasta el actual “rajoyato”,  al que pone bombas no sólo no le pasa nada, sino que se ve premiado con esos “beneficios penitenciarios” que no existen en ningún país del mundo. Para eso están los “derechos humanos”, la “alianza de civilizaciones”, “los modelos referenciales”, el “multiculturalismo identitario” y demás monsergas de ya sabemos quiénes.

Dicho todo esto, y como ya sabrán sobradamente, el 14 de mayo de 1948 se proclamó el nuevo estado de Israel. 

La izquierda en general, entendiendo por tal a socialistas y comunistas, así como el islamismo, tienen un denominador común: el odio a EE.UU. y a Israel.  El totalitarismo de estos “demócratas” así lo exige.

Estas opciones “totalitarias” piensan que el mundo en general, y la sociedad en particular, son un gran desastre que hay que corregir y subsanar. Ellos, es decir, los rojos, los verdes, los “pacifistas”, los “indignados”, las feministas y los “feministos” y demás, son los que pueden y deben cambiar esta sociedad. Su misión redentora, según dicta el panel ideológico, así lo exige también.

De los islamistas ya hemos comentado bastantes cosas. (Pueden leer los nueve artículos intitulados “El Corán”, insertados en este blog con fechas 18 de febrero de 2012, al 18 de abril del mismo año). 

Como ya es sabido, (no hay más que leer El Corán), los islamistas se sienten con la obligación de redimir a la Humanidad por orden y mandato de Alá. Lo mismo pensaban los nazis, aunque por otros motivos, obviamente, así como los comunistas también por otros motivos.

Israel y los EE.UU. habían corrompido a las sociedades. Este antisemitismo y antiamericanismo, que aún hoy sigue en boga por parte de islamistas, socialistas y comunistas, tienen por objeto el desviar la atención del “pueblo soberano” para que no se percate del fracaso económico, político y social de estas dos “opciones”. Este odio, tanto en unos como en otros, actúa como una válvula de escape. 

Pero hay algo más. A las reivindicaciones que poco a poco se están viendo en los países árabe-musulmanes, les cambian las agujas para que el tren se dirija a Israel y EE.UU.

Sobre el mundo comunista, ¡qué vamos a decir que ya no se sepa! Siempre buscan y encuentran, a base de mentiras, distorsiones, omisiones y tergiversaciones, chivos expiatorios para justificar su fracaso.

Continuará


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