sábado, 9 de septiembre de 2017

Los de la fobia


Hay algunos agoreros siempre dispuestos a dar lecciones de moral internacional, de geoestrategia, de democracia, etc, que tienen la tendencia a pronosticar “vietnanes” y “stalingrados” cuando los EE.UU. participan en una guerra: dantescas catástrofes humanas, millones de refugiados y desplazados, etc. Sin embargo, no existieron pronósticos ni manifestaciones contra Ruanda, Burundi y Zimbabwe que agredieron brutalmente al Congo en su día para quedarse con sus recursos, por poner unos ejemplos.

Tampoco dijeron nada de que, gracias a EE.UU., una vez derrocado Saddam, el partido comunista de Irak ha podido publicar libremente su periódico: “Sendero del Pueblo”, compuesto de ocho páginas. Bajo la hoz y el martillo, aparecía el titular “El colapso de un dictador”. Se narraban los abusos de Saddam y se le calificaba de “sangriento dictador del terrorismo”. En contraposición, se alababa a los turcos del norte de Irak, los cuales no estaban bajo la bota del tirano y mantenían alguna célula del partido. También los grupos religiosos, los chiítas, sacaron sus periódicos, aunque muestren su ingratitud por la recuperación de la libertad. Pero fueron los comunistas los primeros en imprimir. Conseguir la reconstrucción, la democracia y el orden en Irak no va a ser cosa fácil, ya que es un país heterogéneo y además arruinado por las guerras del tirano. 

¿Cuánto tiempo tardó Alemania en deshacerse de la mentalidad nazi para crear un estado democrático? ¿Cuánto tiempo se necesitó para que quedase completamente reconstruida y unificada? Si se mira la parte occidental, poco. Si se mira la oriental muchísimo.

Lo que subyace en todo esto es la fobia por todo lo que significan los EE.UU: hay que deshacerse de la presencia norteamericana como sea y donde sea. No se tolera que hayan permanecido más de medio siglo en Europa para librarla de la amenaza del Imperio Soviético. Los de la fobia ya sabemos quiénes son: los que se les llena la boca con la palabra democracia y aspiran a gobernar no en una democracia auténtica, sino sustituirla por otro tipo de “democracia”, de la que al parecer aún queda, por poco tiempo, un “modelo referencial”, es decir, Cuba.

Los de la fobia a EE.UU., cuya filiación ideológica es evidente, no cesaron, ni cesan de denunciar los sufrimientos de los pueblos: las fibras íntimas de su sensibilidad humanitaria se estremecen. Sin embargo, mienten. Si les importase el pueblo o los pueblos,  ya habrían protestado hace tiempo ante los horribles y masivos crímenes de Saddam, Castro, Mao, Stalin, Lenin, etc. También se preocuparían por el bienestar de las comunidades cristianas en los países islámicos, que se encuentran en condiciones infinitamente peores que los musulmanes en los países occidentales ¿O es que en este caso no cabe el “multiculturalismo identitario” ni la “alianza de civilizaciones”? Pero no lo hicieron, ni lo hacen. En una palabra: son falsos e hipócritas, más enemigos de los EE.UU. que de la guerra. Y algunos son también enemigos de los valores de occidente, que es el que ha dado al mundo la democracia y el respeto a los derechos humanos.

Los de la fobia, los justos y solidarios de profesión, nada tienen que decir sobre Cuba, en donde el terror humillante de una dictadura concentracionaria, llega a límites insospechados. Es muy triste que no les importen las personas que carecen de libertad (los verdaderos condenados de la tierra), ya que su narcisismo ideológico y su ceguera voluntaria les proporciona un blindaje contra la realidad.

Si los de la fobia consiguiesen prescindir de la presencia “useña”, Europa tendría que aumentar la inversión en material de guerra teniendo, por tanto, que reducir los gastos sociales. ¡Quien vería a los tenores de la fobia de sesión continua salir a escena a gritar sus consignas!




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