miércoles, 14 de mayo de 2014

LXXV aniversario del comienzo de la II Guerra Mundial ( I )



Como decíamos en la primera entrega   “LXXV aniversario del fin de la Guerra Civil española” ( I ), en este año 2.014 se cumple también el aniversario “redondo” del comienzo de la II Guerra Mundial. A estos dos acontecimientos vamos a dedicar unas entregas.

Pacto nazi-soviético: Stalin brinda por Hitler

Se glosa en pacto nazi-soviético suscrito en agosto de 1939

En Agosto de este año 2014, se cumplen 70 años de la firma del pacto nazi-soviético que tuvo lugar en Moscú, pacto que parece haber sido borrado de la Historia y que se llamó de no agresión. También hubo otro pacto (Tratado germano-soviético de amistad y de fronteras) firmado un mes después en el que había unas cláusulas secretas que hablaban de reordenamiento territorial y político del centro y este de Europa. Este tratado también parece haberse esfumado. 

El pacto de no agresión, llamado también pacto Molotov-Ribbentrop, suscrito por un período de 10 años, supuso una puñalada trapera en el corazón de los comunistas europeos que se habían visto obligados a exiliarse de España, Italia y Alemania. 

En el verano de aquel año, las diferentes potencias europeas ya habían tomado sus posiciones: los países del Eje con Italia y Alemania, y las democracias con Francia e Inglaterra. Solamente la Unión Soviética permanecía indecisa. En los ambientes diplomáticos circulaba una pregunta: ¿apoyaría Stalin a Hitler en sus afanes expansionistas o, por el contrario, se pondría a lado de las democracias? La pregunta tuvo su respuesta el 23 de Agosto de 1939: Joachim von Ribbentrop, ministro de Exteriores nazi, llega al Kremlin para firmar el pacto de amistad nazi-soviético, a pesar de que en los primeros meses de 1939, delegaciones diplomáticas de Inglaterra y Francia se desplazaron a Moscú para tratar de convencer a Stalin de que se uniese a ellas, ante el supuesto de que Hitler invadiera Polonia. La misión fracasó: Stalin no aceptó porque desconfiaba de los gobiernos de Londres y París. Esta desconfianza le llevó a destituir el 3 de mayo de ese mismo año al ministro de Exteriores Maxim Litvinov, que había hecho entrar a la Unión Soviética en la Sociedad de Naciones, acusándolo de pro-occidental. Litvinov fue sustituido por Molotov (el de los “cócteles”, quien inmediatamente comenzó a preparar las relaciones con la Alemania nazi para la firma del pacto. No podía ser de otra manera: el odio que los comunistas tenían, y tienen, por las decadentes democracias burguesas, superaba al que tenían por los nazisfascistas, como se decía por aquel entonces. 

Después de la firma, siguió un período de lavado de cerebro para los militantes de la Internacional Comunista: ¿cómo hacer comprender a los valerosos combatientes antifascistas la alianza con el enemigo? Todos aceptaron lo hecho por Stalin, demostrando que no eran tan antifascistas como se nos quiere decir hoy, sino fanáticos de la URSS convencidos de que el padre de todos los pueblos siempre tenía razón. Un ejemplo: antes de la firma, Stalin había difundido que el hitlero-trotskismo formaba parte de una conspiración a nivel mundial contra la URSS. Después de la firma, ya no era el hitlero-trotskismo, sino el imperialismo británico y yanqui. 

Una vez firmado dicho pacto, Stalin propone un brindis y dice: 

«Si es cierto que el pueblo alemán ama a su Führer, pues bebamos a la salud del Führer.» 

En la próxima entrega comentaremos la reacción del mundo comunista ante este pacto, así como las anexiones de territorios por mor de este pacto y de otro que se firmó un mes después.

Vean este vídeo de YouTube sobre  “el gran Stalin”, “el padre de todos los pueblos”, “el hombre que más amamos” y admirado por el criminal Santiago Carrillo: terror y horror por los cuatro costados.

Continuará





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