miércoles, 9 de abril de 2014

Recordando la Historia. La república marxista. ( L )



Comprendemos que se nos critique por estos artículos sobre la II República española. En el fondo es lógica tal crítica, ya que el “pueblo soberano” está acostumbrado a los historieteros al uso, es decir, los de nómina, llenos de subjetivismo, que cuentan hechos deformados y amañados.

Estos artículos que escribimos son una simple plasmación de lo que verdaderamente ocurrió en aquellos años. No tratamos de convencer a nadie, así como tampoco pretendemos contraponer ideas con hechos, sino narrarlos tal como sucedieron, dejando toda superchería dialéctica, así como trueques intencionados.

Lo que sí pretendemos es contar hechos, hechos que normalmente aparecen envueltos en una agobiante propaganda que para lo único que sirven es para enfrentamiento y generación de pasiones políticas.

Vamos a dedicar unas entregas a la propaganda soviética durante la Guerra Civil Española. Veremos la mentira y la verdad. La primera está representada por gente que nunca estuvo “En el país de la gran mentira”, parafraseando el título del libro de Jesús Hernández, que se dejaba engañar por la citada propaganda, como fue el caso de Antonio Machado, por poner un ejemplo. La segunda, la verdad, está representada precisamente por el citado Jesús Hernández.

Antonio Machado, como ya sabrán, fue un poeta y miembro fundador de la “Asociación de amigos de la Unión Soviética”, asociación creada en febrero de 1933. Se declaraba republicano por los cuatro costados, cosa que no se entiende muy bien declarándose también amigo de un sistema totalitario y represor. Fundadores de esta asociación también fueron Ortega y Gasset, Unamuno, Pérez de Ayala, Gregorio Marañón Moya, etc. Cuando estos últimos se dieron cuenta que la asociación no perseguía establecer en España una verdadera República como la que ellos querían, sino que lo que perseguía era otro tipo de república de corte marxista al servicio de Moscú, la abandonaron y rechazaron inmediatamente.

De Jesús Hernández vamos a comentar algo más, porque conocía perfectamente el sistema, cosa que ignoraba Machado.

Hernández, político afiliado al partido comunista, fue ministro de Educación (Instrucción Pública) y de Sanidad durante los gobiernos de Negrín y Largo Caballero. Al terminar la guerra se fue a Argelia y posteriormente a la URSS, siendo el representante del PCE ante la Komintern. Una vez fallecido José Díaz, que a la sazón era el secretario general del partido, se enfrentó a la Pasionaria porque ambos querían el cargo. En 1943, se le encargó la misión de sacar de la cárcel mejicana a Ramón Mercader, el comunista español que había asesinado a Trotsky en el país azteca por orden de Stalin. Al año siguiente, fue expulsado del partido porque, según la monserga de siempre, se le acusaba de “actividades antisoviéticas”. Fruto de esta expulsión, así como de sus enfrentamientos con los “demócratas” dirigentes del PCE,  fue la publicación de dos libros: “En el país de la gran mentira”, Editorial G. del Toro, 1974, 231 páginas, ya comentado en nuestra sección “Comentario de libros” con fecha 23/12/2011, y “Yo fui ministro de Stalin”, Editorial Nos, 1954, 447 páginas. De este segundo libro es donde vamos a extraer la verdad de la que hablábamos antes, para  enfrentarla a la “verdad” de Machado. Decía éste:

“La Rusia actual, la gran república de los soviets, va ganando de día en día la simpatía y el amor de los pueblos porque toda ella está consagrada a mejorar la condición de la vida humana. Eso es lo que no quieren comprender sus enemigos, lo que mucho de sus enemigos no han acertado a ver con claridad: el sentido generoso y fraterno, íntegramente humano de todas las creaciones del alma rusa, entre ellas, esa magnífica Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas”, 

"Moscú es hoy el foco activo de la historia (...) La Rusia actual, la gran República de los Soviets, va ganando de día a día la simpatía y el amor de los pueblos, porque toda ella está consagrada a mejorar la condición humana."


“Los franquistas son traidores, siervos de Italia y Alemania que han perdido la condición de españoles ya que de ningún modo podemos considerar como españoles a quienes decidieron vender España, no sabemos por cuantos denarios”. De la venta y  sumisión a Moscú y del robo de tesoros y patrimonio por parte de Negrin y Prieto no dice nada.

En la próxima entrega veremos la realidad de la URSS contada por el comunista Jesús Hernández en el libro citado “Yo fui ministro de Stalin”.

Continuará


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Archivo del blog