viernes, 21 de marzo de 2014

Recordando la Historia. La república marxista. ( X L I X )



Comprendemos que se nos critique por estos artículos sobre la II República española. En el fondo es lógica tal crítica, ya que el “pueblo soberano” está acostumbrado a los historieteros al uso, llenos de subjetivismo, que cuentan hechos deformados y amañados.

Estos artículos que escribimos son una simple plasmación de lo que verdaderamente ocurrió en aquellos años. No tratamos de convencer a nadie, así como tampoco pretendemos contraponer ideas con hechos, sino narrarlos tal como sucedieron, dejando toda superchería dialéctica, así como trueques intencionados.

Lo que sí pretendemos es contar hechos, hechos que normalmente aparecen envueltos en una agobiante propaganda que para lo único que sirven es para enfrentamiento y generación de pasiones políticas.

En la entrega “Recordando la Historia. Cosas de la II República”  ( X X I I ), habíamos visto lo de los vales de la Lola y otro de la novia. Vamos a seguir con esto de los vales durante aquel período republicano. Vean el siguiente:


Por si no se ve muy bien el texto, los transcribimos a continuación.

“Comité de milicias de la ciudad”

“Autorizo en representación del comité a los camaradas Ubaldo Perez y Eugenio Suarez para que entren en casas particulares , Bancos, etc, etc . . .para la incautación de todos los bienes que crean conveniente a favor de nuestra causa, como para fusilar a todos los que pongan resistencia  y no sean defensores de nuestra causa.
¡Viva el comunismo! ¡Viva el comite de milicias! ¡Viva Rusia! El responsable . El comite”. (Nota.- Transcribimos textualmente sin acentos y demás). Este vale figura en el libro “España en llamas 1936”, autor Bernardo Gil Mugarza, Ediciones Acervo 1968, página 182.

En la página 184, y sobre el tema de los vales, se lee lo siguiente:

“En la zona roja la técnica del vale rizó el rizo . . .Barea precisa: ¡Fue aquella . . . la época de los vales. Cada grupo, cada batallón, cada sindicato, hacía vales, les estampaba un sello de caucho y los presentaba a cajear por artículos de comer o beber, de uso personal o material de guerra’ . . .

En Sigüenza, y nada menos que en el convento de las Ursulinas . . . se encontró, según cuenta Iribarren, un ‘vale por dormir una noche con la camarada Rosario, y un acta, ya firmada, con el acuerdo de requisar para los camaradas las muchachas más bonitas del pueblo’ ”.

No comentamos nada porque esto se comenta por sí solo.


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