sábado, 15 de marzo de 2014

Los embrollos de Marx ( I I )




Hemos escrito muchos artículos sobre marxismo, y no nos cansaremos de hacerlo. El fanatismo, la pedantería, las distorsiones y los embrollos que hay sobre él, son de lo más curioso, por no decir otra cosa.

Como ya hemos dicho varias veces los marxistas, al hablar de cualquier tema, preferentemente de política, economía o religión, recurren al sofisma “ad verecundiam” que, como ya sabrán, es una falacia que consiste en defender el tema que se está tratando como verdadero por el simple hecho de que lo dice la “autoridad”  en la materia. Sería un “magister dixit”, o dicho en román paladino, “lo dijo Blas, punto redondo”.

El fanatismo de esta gente es proverbial. En el terreno de la economía, por ejemplo, en el que los economistas no han contado para nada con las teorías de Marx, los círculos comunistas y socialistas las han considerado y aceptado como verdades incuestionables. Según ciertos historieteros paniaguados, esta aceptación es debida a que el movimiento socialista internacional necesitaba una doctrina integradora y qué mejor que la marxista por aquello del “papel hegemónico del proletariado”, con lo que las ideas marxistas se convirtieron en un auténtico manual, del que muchísima gente no entendía ni palabra.

Además hay otro asunto: no se tiene en cuenta que lo más importante son las pruebas y la realidad y no la argumentación de una “autoridad”.  ¿Acaso argumentó Marx la desaparición de la URSS? Ahí está la realidad.

El “socialismo científico”, como pedantemente se llama al comunismo, y como ya hemos escrito en otras ocasiones, es como una auténtica teología: los textos sagrados están por encima de las pruebas y de la realidad, lo que lleva a expulsar de la “iglesia” a toda aquella persona que ponga en duda las teorías y fundamentos marxistas.

Como puede verse, el marxismo es un dogma. El judío se autoproclamó en su día como un científico, preocupado por descubrir una “verdad” que estaría por encima del bien y del mal, cosa que aún hoy día todavía se lo cree mucha gente.

Por otra parte, Carlos Marx no fue original en sus ideas centrales, ya que copió de Jean-Pierre Proudhon y de J. Rodbertus, entre otros. Este último le acusó de que había plagiado sus ideas. Lo curioso del caso es que de Rodbertus nadie, o casi nadie,  ha oído hablar, mientras que de Marx ha contado, y cuenta, con muchos tenores.

También copió de Georg Wilhelm Friederich Hegel (1770-1831), filósofo idealista alemán, cuyo pensamiento filosófico dominó en la Europa de los años 1830 a 1840. Su método de dialéctica sirvió de base al materialismo dialéctico marxista. Página 190.

Nota.- Recomendamos leer el comentario sobre el libro “Marx”, que figura insertado en la sección “Comentario de libros” con fecha 20 de marzo de 2012

Continuará


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Archivo del blog