sábado, 24 de febrero de 2018

Lo público


Hay mucha gente, preferentemente comunistas y socialistas, que se le llena la boca con “lo público”: enseñanza pública, sanidad pública, industria pública, etc, etc. La verdad es que lo público no funciona. Nosotros hemos trabajado muchos años en una empresa estatal pública y lo hemos comprobado. Cuando había miles y miles de millones de pérdidas, el problema se solucionaba por medio de papá estado, que extendía un cheque para sanear tales pérdidas, cheque que estaba sacado de las “correas” del resto de los españoles que nada tenían que ver con dicha empresa. Pasados unos años, se privatizó y hoy va viento en popa, a pesar de la crisis.

Esa “cosa pública”, como es sabido, está gestionada por políticos que, por mor del respeto a sus respectivas ideologías,  frenan libertades y valores del individuo, entre otras cosas.




Decía Ortega y Gasset que los partidos políticos tenían que ser asociaciones coyunturales, formadas por personas para resolver cuestiones y problemas sociales. Pero sabemos que esto no es posible. Las ideologías pesan mucho, con lo que los mentados partidos se convierten automáticamente en unas organizaciones que sólo miran por sus intereses, que no son otros que conquistar el poder y mantenerse en él cueste lo que cueste, importándoles un bledo, dos cominos y tres dídimos los verdaderos interese de la sociedad.

Ya Marco Tulio Cicerón decía: “Senatores boni viri, senatus autem mala bestia”,  cuya traducción sería “Los senadores son buena gente; el Senado es una mala bestia”, aunque en estos tiempos el Senado sobra.

Por otra parte, “lo público” genera muchísima corrupción, como está sobradamente comprobado y visto, aunque la “gauche divine”, que diría Carlos Semprún Maura, no lo quiera ver. 

Recomendaríamos a toda esta tropa leer  “La corrupción en la Unión Soviética”, autor Ilia Zemtsov, Editorial Plaza & Janes, S. A., 1.977, 216 páginas. El autor, sociólogo, fue profesor en el “Instituto Lenin” de Bakú, capital de Azerbayán, que había sido invadida en 1.920 por el ejército rojo de la URSS, y ejerció las funciones de jefe del Departamento de Información en el Comité Central del partido comunista. Por tanto, conocía muy bien el sistema. Este libro lo hemos comentado en este blog con fecha 2 de noviembre de 2016.

También recomendaríamos leer “La unión Soviética. De la utopía al desastre”, libro que comentaremos próximamente.

Pero, claro, esto de leer es mucho pedir.







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