jueves, 27 de febrero de 2014

Los embrollos de Marx ( I )



Hemos escrito muchos artículos sobre marxismo, y no nos cansaremos de hacerlo. El fanatismo, la pedantería, las distorsiones y los embrollos que hay sobre él, son de lo más curioso, por no decir otra cosa.

Para empezar diremos que, dentro de la doctrina marxista, hay tres bandos: los marxistas, los leninistas y los marxistas-leninistas, dándose la circunstancia de que un porcentaje elevadísimo de estos bandos, han leído cuatro cosas sobre el tema, pero sin entender nada de nada, quedándose con media docena de tópicos típicos.

Los marxistas acusan a Lenin de haber introducido en su doctrina tres asuntos que, según ellos, nada tenía que ver con el judío Marx. El primero sería la acción revolucionaria; el segundo, la probabilidad de la implantación del socialismo en los países poco desarrollados, y el tercero la creación de un partido de “nuevo tipo”, que sería la vanguardia del proletariado mundial.

No cabe duda que estos tres asuntos de los que se culpa al criminal Lenin, son una memez, ya que es sobradamente sabido, y perfectamente demostrado, el objetivo revolucionario del marxismo. Decir a estas alturas, como comentan algunos pedantes marxistas, que Marx pensaba que el paso del capitalismo al comunismo sería un proceso por evolución, es una auténtica boutade. Si efectivamente creyese en ese “evolucionismo”, las expresiones o frases como “expropiación de los expropiadores”, “la dictadura del proletariado”, “el salto dialéctico” y un larguísimo etc, no son precisamente un camino pacífico y de no violencia.

Por otra parte, como es también sabido, el motor central del marxismo, es decir, la lucha de clases, tampoco se caracteriza precisamente por la paz y la bondad. Además, si este sujeto fuese realmente un tipo pacífico, no hubiese reaccionado de la forma que lo hizo cuando “La Comuna de París”, que tuvo lugar entre el 18 de marzo de 1871 y el 28 de mayo de ese mismo año, manifestando que tal acontecimiento parisino había sido el primer caso y el primer ejemplo de la toma del Estado por el proletariado. Recordemos que aquel luctuoso acontecimiento dejó más de 30.000 muertos.

Además de lo anterior, si se lee el libro de Lenin intitulado “El Estado y la Revolución”, Alianza Editorial, 184 páginas, escrito en el verano de 1917, cuando estaba en situación clandestina en Finlandia, se verá que el citado libro está lleno de citas textuales de Marx, además de ser una plasmación de la teoría marxista. Para muestra, no hay nada más que leer el Capítulo I intitulado “La sociedad de clases y el Estado”, y concretamente el apartado 4 “La extinción del Estado y la revolución violenta”.

Continuará


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