viernes, 6 de septiembre de 2013

Recordando la Historia. La república marxista ( X X X V )


Como ya hemos dicho varias veces, en aquella república había un conflicto de intereses: por una parte estaban las directrices y conveniencias de la URSS, y por el otro la defensa de la verdadera República, que era la que defendían los Ortega y Gasset, Marañón, Pérez de Ayala y varios más, que tuvieron que huir a Francia perseguidos por los comunistas.

En el artículo anterior decíamos que  otros generales asesinados en la zona republicana habían sido Bosch, González de Lara, Fernández Amprón, Fernández Burriel, Villegas, Fanjul, Araujo, López Ochoa y varios más, así como también decíamos que en este artículo veríamos el asesinato López Ochoa.

De la historia de López Ochoa sólo se sabe la contada por los “historieteros bien pagaos” del  régimen que, como ya hemos dicho otras veces, cobran por distorsionar la historia y por  mentir.

El general Eduardo López de Ochoa y Portuondo nació en Barcelona en 1877 y murió en Madrid el 16 de agosto de 1936, vilmente asesinado.

Durante la Dictadura de Miguel Primo de Rivera ocupó el cargo de Gobernador Civil y Militar de Cataluña, pero pronto fue destituido   y cesado debido a los constantes enfrentamientos con Primo de Rivera, teniendo que exiliarse en Francia, ingresando en la masonería.

Posteriormente, y ya en la República, y también brevemente, ocupó el cargo de Capitán General de Cataluña, siendo encargado por Alejandro Lerroux y por Diego Hidalgo, a la sazón ministro de Guerra, de reprimir la revolución asturiana de 1934.

Una vez el Frente Popular en el poder tras las elecciones de febrero de 1936, y una vez llevado a cabo el Alzamiento Nacional del 18 de julio, milicianos socialistas y comunistas de toda España se concentraron en Madrid pensando que el conflicto se iba a resolver allí.

Los milicianos asturianos que allí se habían desplazado, y debido a la atronadora propaganda marxista, estaban convencidos de que su enemigo mortal era el general López Ochoa por la citada represión en Asturias.

El general Pozas, que a la sazón era ministro de la Guerra en el Gobierno de Martínez Barrio, estaba preocupado por la situación de López Ochoa y le ordenó que se trasladase al Hospital Militar “Gómez Ulla” pensando que allí estaría más seguro de su persecución por los milicianos. Pero se equivocó: una turba sangrienta lo cogió. Valientemente se encaró con sus asesinos diciéndoles:

“¡Podéis disparar cuando os venga en gana!”. Una ráfaga de tiros acabó con su vida. Una vez muerto, uno de los asesinos le cortó la cabeza con una navaja, que posteriormente fue clavada en una bayoneta de una miliciana. Su cuerpo, sin la cabeza, fue enterrado en el Cementerio del Este el día 17 de agosto de 1936, un día después de su asesinato.

Como ya hemos dicho en otras ocasiones, el diario ABC de aquellas fechas estaba incautado por la República. Observen el cinismo y la mentira sobre el asesinato de López Ochoa que aparece en dicho diario el 18 de agosto. Pinchen sobre la imagen para ampliarla y leerla.

Nota.- Dicha imagen está tomada de la Hemeroteca de ABC.

Continuará


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