martes, 23 de mayo de 2017

El porvenir



La situación política, social y económica, preocupa a los españoles, ya que pensamos que el porvenir de España no es nada halagüeño, pues no se presenta despejado para salvaguardar las garantías de una nación normalmente constituida. Las discusiones  sobre temas superfluos, el desprestigio y el ataque al oponente político, todo ello al margen de la realidad por la que estamos atravesando, y algunas cosas más, hacen el resto.

Auténticas cáfilas de insensatos están a punto de hundir, sino la han hundido ya, esta España irreconocible.  Evidentemente tenía razón aquel  ínclito e inefable  Alfonso Guerra cuando dijo aquello que  “A España no la va a conocer ni la madre que la parió”. Pues claro que no la conoce  nadie tras el nefasto “gonzalato”, del que él formaba parte, y el posterior “zapaterato”. Y no digamos ya nada con el actual “rajoyato”.

Aquella España nuestra, parafraseando a la cantante Cecilia, respetada, industrial y si nos apuramos un poco hasta envidiada, ha desaparecido del mapa político. Los engaños y maltratos que ha sufrido durante estos “mandatos”,  las amistades peligrosas que hemos hecho por mor de ese falso progresismo ruin y barato, han sido letales.

También los nacionalismos tienen mucho que ver en este asunto. Con la aprobación y connivencia del PPSSOOEE, han roto España con las tácticas habituales: división, enfrentamiento, “recuperación de la memoria histórica”, etc, irrogando daños irreparables.

Además de todo esto, han sido ametralladas desde diversas trincheras la familia, la educación, la religión, la autoridad, la verdadera Historia, los principios éticos y morales y un larguísimo etc.  Para esto están la EpC y la alianza de civilizaciones, oiga.

Pero, claro, el pueblo soberano sólo se conforma con el  “circenses”, aunque no haya “panem”.  Para eso está el fútbol, auténtica morfina del pueblo. Da pena ver al citado pueblo soberano sacar las banderas de España por un motivo tan superfluo y pasajero como es el de un partido del citado “deporte”. Las banderas habría que sacarlas por otros motivos y en otras ocasiones. Pero, claro, si haces esto el ludibrio está servido: facha, retrógrado, partidario de la conspiración judeo-vaticana, y demás lindezas pronunciadas por esa basca ideológica que todos conocemos.







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