sábado, 29 de abril de 2017

Criterios económicos y referendum














La crisis actual, ya estaba diagnosticada desde los tiempos del "zapaterato" por algún que otro economista. Pero, claro, como tal economista pertenece al partido “enemigo”, hay que ningunearlo, apodándole retrógrado, facha, de ideas caducas, etc,etc.

Lo que está caduco son los criterios económicos que se emplean y se aplican en los centros de enseñanza de economía de ciertas universidades. Son criterios decimonónicos, aunque las teorías y las teorizaciones pueden no ser falsas.

Pero hoy, metidos ya en el siglo XXI, y con los problemas tan complejos que tenemos, puede que ya no valgan estos criterios económicos, sino que se requieren otros conocimientos y otras formulaciones de tipo global por las que guiarse.

Ya decía Keynes que los grandes criterios, normas o reglas económicas había que matizarlas por culpa, o por amor, de los condicionamientos sociales de cada época. Así, demostró la tesis, archicomprobada después, de que las sociedades actuales tienen que vivir y convivir con una tasa de paro voluntaria.

Se creía, hasta ahora, que como el trabajo era uno de los factores de producción, era suficiente aplicar la ley de oferta y demanda para que no existiese paro excesivo, o por lo menos significativo.

Como decíamos antes, ya inmersos en el siglo XXI, parece que las reglas económicas se distorsionan un tanto. Porque, vamos a ver: ¿hay que controlar la inflación y el déficit, o hay que ensanchar el sistema, o los sistemas, para la creación de empleo? Otra pregunta: el tan cacareado estado del bienestar, ¿hasta dónde deben llegar sus prestaciones, y hasta dónde debe llegar la intervención del sector público?

Con hablar de “pacto social”, algunos creen que la economía puede arreglarse: no se dan cuenta, o no quieren dársela, que tal pacto reduce la demanda interna y, lo más grave, una protección excesiva servirá para que el parado intente no trabajar.

El despiste y la confusión que hay al respecto son grandísimos y gravísimos. La receta, o recetas, no son nada fáciles, pero gestionando mejor los recursos públicos e invirtiendo acertadamente, y no a lo loco, y tratando de conciliar desarrollo y creación de empleo, probablemente se aliviase un poco la situación, situación que aún se vería muy mejorada si a los sindicatos se les sacase de los presupuestos del Estado, y sólo se financiasen por las cuotas de sus afiliados. Recordemos que las centrales sindicales reciben del Estado muchos millones de euros anuales y que tienen más de 200.000 liberados.

Recordemos, también que la Constitución Española, en el Articulo 7 dice: "Los sindicatos de trabajadores y las asociaciones empresariales contribuyen a la defensa y promoción de los intereses económicos y sociales que les son propios. Su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y a la Ley. Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos.”

Como parece ser que se quiere modificar la Constitución, sólo para las cuestiones que interesan a los de la internacional de la mentira, del odio y del terror, podrían aprovechar y añadir una pequeña cláusula al respecto:

“Los sindicatos serán financiados SÓLO por las cuotas de sus afiliados y por donaciones y aportes de particulares” ¿Por qué no se hace un referendum sobre esto último?


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