jueves 26 de enero de 2012

Los cobardes y "cobardas" de la ceja



Salvo honrosísimas excepciones, la prensa no ha comentado nada sobre la actitud del jefe de la delegación de Irán, Morteza Saffari Natanzi, al saludar a la reina Sofía y a su nuera Leticia Ortíz, negándose a darles la mano. A simple vista, parece que la cosa no tiene importancia, pero sí la tiene.

Para este sujeto, lo mismo que para el Islam de su tierra iraní, un hombre no debe, ni puede, ni debe tocar a ninguna mujer distinta de su entorno familiar o íntimo. La razón se oculta cobardemente: puede que al tocar a esa mujer en ese momento esté bajo el período menstrual, lo que las convierte en “impuras”. No admiten que esta circunstancia de las mujeres es algo tan normal, fisiológica y biológicamente hablando, como el que estos jefes, ayatolash, emires y demás, les salga la barba y no quieran afeitarla.

Lo que aquí subyace es la auténtica misoginia y desprecio que el Islam siente hacia la mujer. ¿Es esta la alianza de civilizaciones que proponía el inepto de la Moncloa en su tiempo?. ¿Vamos a retroceder a tiempos medievales? ¿Se puede permitir esta vejación tan monstruosa de la mujer?.

Dicho esto, surge inmediatamente la pregunta: ¿dónde están esos sujetos, “sujetas”, miembros, “miembras”, etc, defensores de la igualdad. ¿Cómo no salen a la palestra a denunciar esto? No salen por una razón muy sencilla: por que son unos cobardes y unas “cobardas”. Con llamar hijo de puta al portavoz de la Conferencia Episcopal, ya se envalentonan. A ver si se atreven a emplear tal calificativo contra el delegado iraní.

Luis David Bernaldo de Quirós Arias

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